-¡Esperad! ¿Me podríais mantener por
allí durante un tiempo? No tengo ni casa, ni ropa, ni comida...-dije
dándome cuenta de que no tenía nada.
-Bueno... Supongo que si te quedas aquí
podríamos hacer algo. Campanilla, tú podrías hacerle un techo por
si llueve. Yo te haré los vestidos con pétalos de flores. Los haré
crecer mucho para que sus pétalos sean bien grandes. Y la comida...
-¡Yo me ocuparé de eso! En cuanto les
explique la situación a los animales, seguro que te dejaran un poco
de su comida.
-Gracias, pequeñas. Sois las mejores.
-De nada. Y ahora nos marchamos, que
tengo que ir a enseñar a los peces a remontar el río.
-Y yo tengo que formar un arco-iris.
¡Adiós, Hatsu!
-Adiós.-dije mientras salía para ver
como estaba Eli.
Narra Carly.
Había visto como una niña de ocho
años traía a una de las amigas de mi hermana y como se marchaba al
patio trasero. Ahora volvía, mientras que unas luces doradas
rodeaban a Eli. Yo las intentaba ahuyentar, pero era imposible.
-Déjalas hacer su trabajo, Carly. La
curarán.
-No me fío de ti. No sé quién eres y
encima traes a una de las mejores amigas de mi hermana en este
estado.
-¡Carly! ¡Por favor, hazme caso! ¡Si
no las dejas, Eli morirá!-dijo mientras unas pequeñas lágrimas
asomaban por su rostro.
-De acuerdo, lo haré. Pero debes
decirme quién eres en realidad, y no me digas que eres Hatsu porque
en este reino solo existe una y esa es mi hermana. ¿Conforme?
-Sí, Carly. En verdad soy...-hizo una
pequeña pausa.- En verdad soy Lucy, tengo ocho años y como me
encantan los nombres de princesa y el de la princesa Hatsu me
encantaba decidí que me llamaran así. Pero nadie lo hace.
-Bueno, es normal. Te llamaremos Lucy.
Pero, ¿y tus padres? ¿No estarán preocupados de que tú te hayas
escapado?
-No tengo padres. Murieron hace poco en
un accidente. ¡Pero no me lleves a un orfanato! Me las he ido
arreglando bien por ahora... Pero han estado a punto de atropellarme,
ella me ha salvado y la he traído a donde me dijo su amiga.
-¿Cómo era la amiga?
-Con orejas de gato, ojos morados...
-Era Cami. De acuerdo, no diré nada a
nadie. Pero, ¿cómo sabías mi nombre?
-Bueno... Me encantan las princesas y
los príncipes por lo que me regalaron un árbol genealógico de la
familia real y era bastante fácil compararte con Carly. Tienes el
pelo un poco más rizado por las puntas que Hatsu.
-Ah, ya veo. Bueno, pues márchate y
que no te vuelva a ver por aquí, ¿entendido?
-Sí, Carly.-dijo con una sonrisa
forzada mientras se marchaba por la puerta.
Narra Hatsu.
Ahora debía hacerme pasar por una niña
de ocho años, ¿cómo lo iba a hacer? No sabía nada sobre la
infancia de una niña cualquiera... Desde pequeña siempre me
estuvieron enseñando. Decidí marcharme al Sweet Amoris. Cuando
llegué, me dirigí a dirección y antes de llamar escuché a Nath
hablando con la directora.
-¿Sabes, Nathaniel? Hace tiempo que
Hatsune no viene al instituto, ¿cierto?
-Sí, directora. Según me han
comentado, está enferma. Dicen que puede que tarde en volver.
-Ajá, de acuerdo.
Llamé a la puerta suavemente.
-Adelante.
-Señorita, ¿le gustaría a usted
aceptarme en su instituto? Soy una superdotada. Sé cosas hasta
tercero.
-¿De verdad? Muéstramelo,
pequeña.-dijo con una sonrisa que por primera vez veía.
-Es hermosa su sonrisa, debería
mostrarla más a menudo. Bueno, dígame, ¿cómo se lo demuestro?
-Gracias por el cumplido, lo tendré en
cuenta. A ver, Nathaniel, tú estás en tercero, ¿cierto? Pues ponle
algo que estéis dando.
-Mmmm... ¿Una ecuación?
-De acuerdo. A ver, pequeña, resuelve
la ecuación 2x + 8x = 7 – 4x
-Vale.-dije mientras empezaba a
escribir en un papel.
2x + 8x + 4x = 7
14x = 7
x = 7/14 = 1/2
-Ya está. Resuelto. Equis es igual a
un medio o a cero con cinco.
-Guau. Eso está bien. Bueno, pues
entonces, supongo que debería aceptarte. Pero... Eres muy pequeña
para ir sola... Bueno, supongo que Nath te podrá acompañar.
-Sí, directora. Ven, eh...
-Lucy.
-Pues ven, Lucy. No sueltes mi mano,
¿eh? Te llevaré a clase.
Agarré su mano con timidez y me
sonrojé. Al parecer, solo mi cuerpo había cambiado, pues me sentía
mal por Lysandro, ya que él era mi novio y sin embargo iba agarrada
de la mano con Nath. Mira, esta será tu nueva clase. Cuando suene la
sirena, me esperarás aquí, ¿de acuerdo? Yo debo irme a mi clase,
pero antes te presentaré ante esta, para que no tengas miedo, ¿de
acuerdo?
-Sí.-dije mientras pensaba qué
apellido debería decir.
Nath llamó a la puerta y un “adelante”
hizo que abriera la puerta. El profesor Farrés, que daba música,
abrió la puerta y, mirándome, frunció el ceño.
-¿Qué pasa, Nathaniel?
-Esta chica es una pequeña genia y la
directora la ha admitido como alumna oficial. Tiene conocimientos de
tercero, por lo que pensamos que debería estar aquí.
-¿La directora ha aprobado a esta
alumna? Bueno, si es superdotada... Entra, pequeña, te presentaré a
la clase.
-Vale.-dije con la cara agachada
mientras miraba mi pie.
-A ver, clase. Hoy se nos une una
pequeña superdotada llamada...
-Lucy.
-Pues eso, Lucy. Quiero que la tratéis
bien y que no le hagáis nada malo, ¿de acuerdo? Ven, Lucy,
preséntate un poco.
-Vale.-dije mientras el profesor Farrés
me subía a su mesa para que todo el mundo me viera.
Reconocí a Cami, a Castiel, a
Lysandro, a Poks y a Dajan. Castiel, Lysandro y Cami, al verme, se
sorprendieron.
-Me llamo Lucy y tengo ocho años. Me
encantan los libros, leer, pero se me da bien escribir historias.
Espero que seamos todos amigos y poder conocer a gente nueva durante
este curso.
-Muy bien Lucy, chicos, ¿hay algún
sitio libre?
-No, profesor, pero ella y yo podríamos
compartir asiento.-dijo Ámber.
-No, da igual, me quedo de pie y ya
está. Sin problemas.
-No, hombre, de pie no te vas a quedar
una hora entera. Mmm... Siéntate con Camila. Ella te presentará a
toda la clase.
-De acuerdo, profesor.-dije mientras me
encaminaba hacia el sitio de Cami.
Ella me indicó que me sentara en sus
piernas. Yo asentí y como pude y con ayuda de Cami, me senté.
-¿Y mi amiga? Cuando llegó la
ambulancia ya no estaba.
-Está con Carly y no te preocupes.
Está bien.
En ese momento, llamaron a la puerta.
El profesor volvió a abrir.
-¡Señorita Elizabeth! ¡Otra vez
tarde! ¡Siéntese en su sitio y que no vuelva a suceder!
-Lo siento profesor, he tenido un
pequeño accidente y he tenido que volver a casa a recoger algunas
cosas, no volverá a suceder.
-¿Y cuál ha sido su accidente?
-Han estado a punto de atropellarme. Es
más, me han dado, pero no ha pasado nada grave.
-¿Que qué? Elizabeth, vaya usted
ahora mismo a enfermería. Porque eso de que no ha pasado nada grave
no lo decide usted, sino los que saben.
-Pero profesor, si he tardado es porque
me han llevado a urgencias y demás... A parte, su clase me encanta,
y me gustaría no perdérmela.
-Bueno, si es así... De acuerdo,
siéntese.
-Sí.-dijo mientras se sentaba a
nuestro lado, donde había un hueco para ella.- ¿Cómo lo hiciste,
pequeña?-susurró.
-Lucy. Me llamo Lucy. Y lo hice porque
yo... no me gustaría decirlo ahora, después, cuando estéis todos
juntos, ¿vale?-susurré antes de volver a prestar interés por la
clase del señor Farrés.
Sentía las miradas de Lysandro,
Castiel, Eli y, por supuesto, mi mejor amiga, Cami puestas en mí. La
clase pasó entre miradas entre ellos, miradas a mí y explicaciones
al profesor Farrés. Cuando salí, reuní a todos los de mi grupo,
que no eran pocos y los puse a todos frente a mí: Lysandro, Castiel,
Cami, Eli, Hilay, Poks, Dajan, Len, Suguro y Ken.
-Yo... os tengo que decir varias cosas.
Hatsu se ha ido durante un tiempo indefinido y me ha mandado que sea
su mensajera mientras tanto.
-¿Y no nos puedes decir a donde ha
ido?-preguntó Castiel enfadado.
-No, no me lo permite, como muestra
esta carta.-dije enseñando una carta que había hecho en la clase.
-“Perdonadme, chicos. Cuidad de Lucy,
os servirá de mensajera entre vosotros y yo. No dejéis que los
Aniquiladores le hagan daño, pues irán tras de ella.” Pero, ¿cómo
podemos fiarnos de ti?
-¿No lo demuestra la carta? Tan solo
os iba a decir los mensajes que Hatsu me ha dejado para vosotros.
Para Lys: Sabes que te quiero, pero es una misión en la que no debes
embarcarte, pues podrías salir herido de por vida. Es arriesgada,
pero cuando pienso en ti, el dolor y el miedo se van, pues sé que
siempre estarás en mi corazón. Para Castiel: A ti, sí que no se te
ocurra venir a buscarme, porque además jamás me encontrarías. En
serio, no lo intentes. Lo que sí que te puedo decir es que debes
encargarte de nuevo de tú-ya-sabes-quién, porque no era más que un
simple clon. Para Dajan, Poks, Eli, Hilay: Os dejo un mismo mensaje
porque yo ya sé algo. Y como hagáis algo raro en mi ausencia,
¡después tendréis que veroslas conmigo! Porque cuando yo llegue
tengáis por aquí críos rondando... Jo, jo, jo... Más os vale no
verme así. Para Cami: cuando escuches esto, quiero que te tires
encima de tú-sabes-quién y que poco después hagas lo que yo sé
que tú tienes que hacer. Porque te doy todo el permiso del mundo
para eso... pero lo mismo que a los otros dos. Os quiero ver de
parejita feliz, ¡no de padres! ¿Entendido? No, venga, ahora en
serio. Eres mi mejor amiga, quiero que seas tú la que cuide de Lucy,
porque le he dicho que te cuente un pequeño secretito que no le he
contado a nadie y a quiénes se lo he contado no me han hecho caso,
¿ok? Para Len y Suguro: ¡Ay, mis hermanitos! Aunque me haya ido de
misión, os prometo que volveré sana y salva. No os peleéis durante
mi ida y ya me iréis contando cositas por Lucy. Para Ken: fuiste mi
amigo de pequeña, y aunque no pase mucho tiempo hablando contigo y
demás te quiero, y eso lo sabes, ¿no? Lysandro, ni se te
ocurra.-dije al ver que miraba como un psicópata a Ken.- Le quiero
como amigo. Sí, Lys, te he nombrado aquí porque sabía lo que ibas
a hacer. Y como le hagas algo, hemos roto, ¿entendido? Porque las
amistades primero.
-¿Cómo sabía ella lo que estaba
pensando?-susurró Lys mientras me miraba desde cerca.
De repente, alguien me empujó y besé
a Lysandro, cosa que me gustó y me disgustó al mismo tiempo.
-Apartaos, niñatos. Estamos intentando
pasar.
Me separé de Lysandro lo más rápido
posible y recordé que ahora era otra, y que podía decirle unas
cuantas cosas.
-Mira, pijita, que tú seas la más
pija y malvada del mundo no te da derecho a meterte con nadie, ni
siquiera con ellos, ¿entendido? Y como nos vuelvas a decir algo, te
romperé esas uñas de mentira que llevas, te quitaré ese color
rubio tan feo que tienes y te lo cambiaré por un rosa fosforito, eso
sin contar el que tu preciosa piel le saldrían manchas incluso por
donde nadie verá. ¿Te has quedado con la copla?
No hay comentarios:
Publicar un comentario