miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 33


-¡Esperad! ¿Me podríais mantener por allí durante un tiempo? No tengo ni casa, ni ropa, ni comida...-dije dándome cuenta de que no tenía nada.
-Bueno... Supongo que si te quedas aquí podríamos hacer algo. Campanilla, tú podrías hacerle un techo por si llueve. Yo te haré los vestidos con pétalos de flores. Los haré crecer mucho para que sus pétalos sean bien grandes. Y la comida...
-¡Yo me ocuparé de eso! En cuanto les explique la situación a los animales, seguro que te dejaran un poco de su comida.
-Gracias, pequeñas. Sois las mejores.
-De nada. Y ahora nos marchamos, que tengo que ir a enseñar a los peces a remontar el río.
-Y yo tengo que formar un arco-iris. ¡Adiós, Hatsu!
-Adiós.-dije mientras salía para ver como estaba Eli.
Narra Carly.
Había visto como una niña de ocho años traía a una de las amigas de mi hermana y como se marchaba al patio trasero. Ahora volvía, mientras que unas luces doradas rodeaban a Eli. Yo las intentaba ahuyentar, pero era imposible.
-Déjalas hacer su trabajo, Carly. La curarán.
-No me fío de ti. No sé quién eres y encima traes a una de las mejores amigas de mi hermana en este estado.
-¡Carly! ¡Por favor, hazme caso! ¡Si no las dejas, Eli morirá!-dijo mientras unas pequeñas lágrimas asomaban por su rostro.
-De acuerdo, lo haré. Pero debes decirme quién eres en realidad, y no me digas que eres Hatsu porque en este reino solo existe una y esa es mi hermana. ¿Conforme?
-Sí, Carly. En verdad soy...-hizo una pequeña pausa.- En verdad soy Lucy, tengo ocho años y como me encantan los nombres de princesa y el de la princesa Hatsu me encantaba decidí que me llamaran así. Pero nadie lo hace.
-Bueno, es normal. Te llamaremos Lucy. Pero, ¿y tus padres? ¿No estarán preocupados de que tú te hayas escapado?
-No tengo padres. Murieron hace poco en un accidente. ¡Pero no me lleves a un orfanato! Me las he ido arreglando bien por ahora... Pero han estado a punto de atropellarme, ella me ha salvado y la he traído a donde me dijo su amiga.
-¿Cómo era la amiga?
-Con orejas de gato, ojos morados...
-Era Cami. De acuerdo, no diré nada a nadie. Pero, ¿cómo sabías mi nombre?
-Bueno... Me encantan las princesas y los príncipes por lo que me regalaron un árbol genealógico de la familia real y era bastante fácil compararte con Carly. Tienes el pelo un poco más rizado por las puntas que Hatsu.
-Ah, ya veo. Bueno, pues márchate y que no te vuelva a ver por aquí, ¿entendido?
-Sí, Carly.-dijo con una sonrisa forzada mientras se marchaba por la puerta.
Narra Hatsu.
Ahora debía hacerme pasar por una niña de ocho años, ¿cómo lo iba a hacer? No sabía nada sobre la infancia de una niña cualquiera... Desde pequeña siempre me estuvieron enseñando. Decidí marcharme al Sweet Amoris. Cuando llegué, me dirigí a dirección y antes de llamar escuché a Nath hablando con la directora.
-¿Sabes, Nathaniel? Hace tiempo que Hatsune no viene al instituto, ¿cierto?
-Sí, directora. Según me han comentado, está enferma. Dicen que puede que tarde en volver.
-Ajá, de acuerdo.
Llamé a la puerta suavemente.
-Adelante.
-Señorita, ¿le gustaría a usted aceptarme en su instituto? Soy una superdotada. Sé cosas hasta tercero.
-¿De verdad? Muéstramelo, pequeña.-dijo con una sonrisa que por primera vez veía.
-Es hermosa su sonrisa, debería mostrarla más a menudo. Bueno, dígame, ¿cómo se lo demuestro?
-Gracias por el cumplido, lo tendré en cuenta. A ver, Nathaniel, tú estás en tercero, ¿cierto? Pues ponle algo que estéis dando.
-Mmmm... ¿Una ecuación?
-De acuerdo. A ver, pequeña, resuelve la ecuación 2x + 8x = 7 – 4x
-Vale.-dije mientras empezaba a escribir en un papel.
2x + 8x + 4x = 7
14x = 7
x = 7/14 = 1/2
-Ya está. Resuelto. Equis es igual a un medio o a cero con cinco.
-Guau. Eso está bien. Bueno, pues entonces, supongo que debería aceptarte. Pero... Eres muy pequeña para ir sola... Bueno, supongo que Nath te podrá acompañar.
-Sí, directora. Ven, eh...
-Lucy.
-Pues ven, Lucy. No sueltes mi mano, ¿eh? Te llevaré a clase.
Agarré su mano con timidez y me sonrojé. Al parecer, solo mi cuerpo había cambiado, pues me sentía mal por Lysandro, ya que él era mi novio y sin embargo iba agarrada de la mano con Nath. Mira, esta será tu nueva clase. Cuando suene la sirena, me esperarás aquí, ¿de acuerdo? Yo debo irme a mi clase, pero antes te presentaré ante esta, para que no tengas miedo, ¿de acuerdo?
-Sí.-dije mientras pensaba qué apellido debería decir.
Nath llamó a la puerta y un “adelante” hizo que abriera la puerta. El profesor Farrés, que daba música, abrió la puerta y, mirándome, frunció el ceño.
-¿Qué pasa, Nathaniel?
-Esta chica es una pequeña genia y la directora la ha admitido como alumna oficial. Tiene conocimientos de tercero, por lo que pensamos que debería estar aquí.
-¿La directora ha aprobado a esta alumna? Bueno, si es superdotada... Entra, pequeña, te presentaré a la clase.
-Vale.-dije con la cara agachada mientras miraba mi pie.
-A ver, clase. Hoy se nos une una pequeña superdotada llamada...
-Lucy.
-Pues eso, Lucy. Quiero que la tratéis bien y que no le hagáis nada malo, ¿de acuerdo? Ven, Lucy, preséntate un poco.
-Vale.-dije mientras el profesor Farrés me subía a su mesa para que todo el mundo me viera.
Reconocí a Cami, a Castiel, a Lysandro, a Poks y a Dajan. Castiel, Lysandro y Cami, al verme, se sorprendieron.
-Me llamo Lucy y tengo ocho años. Me encantan los libros, leer, pero se me da bien escribir historias. Espero que seamos todos amigos y poder conocer a gente nueva durante este curso.
-Muy bien Lucy, chicos, ¿hay algún sitio libre?
-No, profesor, pero ella y yo podríamos compartir asiento.-dijo Ámber.
-No, da igual, me quedo de pie y ya está. Sin problemas.
-No, hombre, de pie no te vas a quedar una hora entera. Mmm... Siéntate con Camila. Ella te presentará a toda la clase.
-De acuerdo, profesor.-dije mientras me encaminaba hacia el sitio de Cami.
Ella me indicó que me sentara en sus piernas. Yo asentí y como pude y con ayuda de Cami, me senté.
-¿Y mi amiga? Cuando llegó la ambulancia ya no estaba.
-Está con Carly y no te preocupes. Está bien.
En ese momento, llamaron a la puerta. El profesor volvió a abrir.
-¡Señorita Elizabeth! ¡Otra vez tarde! ¡Siéntese en su sitio y que no vuelva a suceder!
-Lo siento profesor, he tenido un pequeño accidente y he tenido que volver a casa a recoger algunas cosas, no volverá a suceder.
-¿Y cuál ha sido su accidente?
-Han estado a punto de atropellarme. Es más, me han dado, pero no ha pasado nada grave.
-¿Que qué? Elizabeth, vaya usted ahora mismo a enfermería. Porque eso de que no ha pasado nada grave no lo decide usted, sino los que saben.
-Pero profesor, si he tardado es porque me han llevado a urgencias y demás... A parte, su clase me encanta, y me gustaría no perdérmela.
-Bueno, si es así... De acuerdo, siéntese.
-Sí.-dijo mientras se sentaba a nuestro lado, donde había un hueco para ella.- ¿Cómo lo hiciste, pequeña?-susurró.
-Lucy. Me llamo Lucy. Y lo hice porque yo... no me gustaría decirlo ahora, después, cuando estéis todos juntos, ¿vale?-susurré antes de volver a prestar interés por la clase del señor Farrés.
Sentía las miradas de Lysandro, Castiel, Eli y, por supuesto, mi mejor amiga, Cami puestas en mí. La clase pasó entre miradas entre ellos, miradas a mí y explicaciones al profesor Farrés. Cuando salí, reuní a todos los de mi grupo, que no eran pocos y los puse a todos frente a mí: Lysandro, Castiel, Cami, Eli, Hilay, Poks, Dajan, Len, Suguro y Ken.
-Yo... os tengo que decir varias cosas. Hatsu se ha ido durante un tiempo indefinido y me ha mandado que sea su mensajera mientras tanto.
-¿Y no nos puedes decir a donde ha ido?-preguntó Castiel enfadado.
-No, no me lo permite, como muestra esta carta.-dije enseñando una carta que había hecho en la clase.
-“Perdonadme, chicos. Cuidad de Lucy, os servirá de mensajera entre vosotros y yo. No dejéis que los Aniquiladores le hagan daño, pues irán tras de ella.” Pero, ¿cómo podemos fiarnos de ti?
-¿No lo demuestra la carta? Tan solo os iba a decir los mensajes que Hatsu me ha dejado para vosotros. Para Lys: Sabes que te quiero, pero es una misión en la que no debes embarcarte, pues podrías salir herido de por vida. Es arriesgada, pero cuando pienso en ti, el dolor y el miedo se van, pues sé que siempre estarás en mi corazón. Para Castiel: A ti, sí que no se te ocurra venir a buscarme, porque además jamás me encontrarías. En serio, no lo intentes. Lo que sí que te puedo decir es que debes encargarte de nuevo de tú-ya-sabes-quién, porque no era más que un simple clon. Para Dajan, Poks, Eli, Hilay: Os dejo un mismo mensaje porque yo ya sé algo. Y como hagáis algo raro en mi ausencia, ¡después tendréis que veroslas conmigo! Porque cuando yo llegue tengáis por aquí críos rondando... Jo, jo, jo... Más os vale no verme así. Para Cami: cuando escuches esto, quiero que te tires encima de tú-sabes-quién y que poco después hagas lo que yo sé que tú tienes que hacer. Porque te doy todo el permiso del mundo para eso... pero lo mismo que a los otros dos. Os quiero ver de parejita feliz, ¡no de padres! ¿Entendido? No, venga, ahora en serio. Eres mi mejor amiga, quiero que seas tú la que cuide de Lucy, porque le he dicho que te cuente un pequeño secretito que no le he contado a nadie y a quiénes se lo he contado no me han hecho caso, ¿ok? Para Len y Suguro: ¡Ay, mis hermanitos! Aunque me haya ido de misión, os prometo que volveré sana y salva. No os peleéis durante mi ida y ya me iréis contando cositas por Lucy. Para Ken: fuiste mi amigo de pequeña, y aunque no pase mucho tiempo hablando contigo y demás te quiero, y eso lo sabes, ¿no? Lysandro, ni se te ocurra.-dije al ver que miraba como un psicópata a Ken.- Le quiero como amigo. Sí, Lys, te he nombrado aquí porque sabía lo que ibas a hacer. Y como le hagas algo, hemos roto, ¿entendido? Porque las amistades primero.
-¿Cómo sabía ella lo que estaba pensando?-susurró Lys mientras me miraba desde cerca.
De repente, alguien me empujó y besé a Lysandro, cosa que me gustó y me disgustó al mismo tiempo.
-Apartaos, niñatos. Estamos intentando pasar.
Me separé de Lysandro lo más rápido posible y recordé que ahora era otra, y que podía decirle unas cuantas cosas.
-Mira, pijita, que tú seas la más pija y malvada del mundo no te da derecho a meterte con nadie, ni siquiera con ellos, ¿entendido? Y como nos vuelvas a decir algo, te romperé esas uñas de mentira que llevas, te quitaré ese color rubio tan feo que tienes y te lo cambiaré por un rosa fosforito, eso sin contar el que tu preciosa piel le saldrían manchas incluso por donde nadie verá. ¿Te has quedado con la copla?

No hay comentarios:

Publicar un comentario