Volví a subir rápidamente.
-No intentes verme... Sabes quién soy,
sí, lo sabes muy bien...
-¿Adam?
-Parece que aún me recuerdas... Hatsu.
-Para ti, Hatsune.
-Me da igual. Ya he contagiado a todo
tu pueblo. ¿Conseguirás salvarlos a todos? Yo creo que no, el mal
acaba venciendo.
-Te enseñaré que te equivocas.-dije
bajando de nuevo los escalones.
Volví a recepción. Allí, ni saludé
a la recepcionista. Simplemente encendí los altavoces.
-¡Grupos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8!
¡Preparaos! Tenemos todo tipos de casos pueblo León. Preparad las
ambulancias y salid ya. ¡Ya!-dije mientras cortaba la comunicación.
En ese momento, vi que Derek volvía.
-¿Qué es eso de que pueblo León se
ha infectado completamente?
-Adam ha escapado. Y me ha dicho que ha
contagiado a todo pueblo León. Debemos darnos prisa.
-Deberías haberte asegurado. Tal vez
no se haya escapado. Ven conmigo a ver.
Le seguí por un laberinto de pasillos
que en la vida había pisado. Llegué hasta una estancia en la que
había un gran cilindro de cristal, ya roto. Antes de entrar ya
habíamos visto pisadas, pero ahora, al ver el líquido que contenía
tirado por el suelo y trozos de cristal con sangre, estábamos
seguros.
-¿Qué te he dicho? Ahora, ¡deprisa!
¡Tenemos un pueblo entero! Que vayan a los que hemos enseñado. Yo
sé de unos cuantos que nos ayudarán.
Esta vez escogí el ascensor.
Rápidamente, entré en la habitación. Todos estaban allí, y casi
todos despiertos y hablando.
-Chicos, necesito vuestra ayuda. Toda
la que podamos. Pueblo León ha sido infectado.
-¿Quién es tu amigo?
-Una última cosa... Hay nuevas
“cepas”, como vosotros lo llamáis. Yo los llamo razas, porque
son mis hijos. Y daos prisa, porque la mayoría son nuevas...-dijo
Adam.
-¡Adam!-dije cogiendo el bisturí e
intentado clavárselo en algún lugar, sin éxito.- ¡Mierda!
-¿Cuándo aprendiste a decir esas
palabras, Hatsu?
-Disculpadme.-dije saliendo y llamando
a Víctor. Me saltó el contestador.
-Corta la llamada, no voy a hablar por
el móvil cuando podemos hablar cara a cara.
-Prepárate. Vas a tener mucho trabajo.
-¿Por?
-Nuevas cepas. Muchas.
-¿Y cómo sabes eso si tú no has ido
todavía?
-Adam me está hablando. Me lo ha
dicho.
-¿Adam?
-Sí, ha escapado.
-Buf... ¿Y quién ha dejado que
escapara?
-¿Tú quién crees?
-Nadie. Cierto. Bueno, si tengo mucho
trabajo, me voy.
-De acuerdo. Pero ya sabes, date prisa.
-Sí, ya. Pero podrías ayudarme. Eres
lista.
-Ya, pero no tengo tiempo.
-¿Y eso?
-Mi familia está enferma.
-¿Segura?
Aparté la vista y suspiré. Algo me
decía que debía quedarme a ayudar allí, pero estaba preocupada. En
ese momento me acordé de que tal vez mis hermanos estuvieran
contaminados de la nueva cepa sin saberlo. Levanté la mirada,
decidida.
-Me quedo a ayudarte.
-Bien. Vamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario