miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 21


Volví a subir rápidamente.
-No intentes verme... Sabes quién soy, sí, lo sabes muy bien...
-¿Adam?
-Parece que aún me recuerdas... Hatsu.
-Para ti, Hatsune.
-Me da igual. Ya he contagiado a todo tu pueblo. ¿Conseguirás salvarlos a todos? Yo creo que no, el mal acaba venciendo.
-Te enseñaré que te equivocas.-dije bajando de nuevo los escalones.
Volví a recepción. Allí, ni saludé a la recepcionista. Simplemente encendí los altavoces.
-¡Grupos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8! ¡Preparaos! Tenemos todo tipos de casos pueblo León. Preparad las ambulancias y salid ya. ¡Ya!-dije mientras cortaba la comunicación.
En ese momento, vi que Derek volvía.
-¿Qué es eso de que pueblo León se ha infectado completamente?
-Adam ha escapado. Y me ha dicho que ha contagiado a todo pueblo León. Debemos darnos prisa.
-Deberías haberte asegurado. Tal vez no se haya escapado. Ven conmigo a ver.
Le seguí por un laberinto de pasillos que en la vida había pisado. Llegué hasta una estancia en la que había un gran cilindro de cristal, ya roto. Antes de entrar ya habíamos visto pisadas, pero ahora, al ver el líquido que contenía tirado por el suelo y trozos de cristal con sangre, estábamos seguros.
-¿Qué te he dicho? Ahora, ¡deprisa! ¡Tenemos un pueblo entero! Que vayan a los que hemos enseñado. Yo sé de unos cuantos que nos ayudarán.
Esta vez escogí el ascensor. Rápidamente, entré en la habitación. Todos estaban allí, y casi todos despiertos y hablando.
-Chicos, necesito vuestra ayuda. Toda la que podamos. Pueblo León ha sido infectado.
-¿Quién es tu amigo?
-Una última cosa... Hay nuevas “cepas”, como vosotros lo llamáis. Yo los llamo razas, porque son mis hijos. Y daos prisa, porque la mayoría son nuevas...-dijo Adam.
-¡Adam!-dije cogiendo el bisturí e intentado clavárselo en algún lugar, sin éxito.- ¡Mierda!
-¿Cuándo aprendiste a decir esas palabras, Hatsu?
-Disculpadme.-dije saliendo y llamando a Víctor. Me saltó el contestador.
-Corta la llamada, no voy a hablar por el móvil cuando podemos hablar cara a cara.
-Prepárate. Vas a tener mucho trabajo.
-¿Por?
-Nuevas cepas. Muchas.
-¿Y cómo sabes eso si tú no has ido todavía?
-Adam me está hablando. Me lo ha dicho.
-¿Adam?
-Sí, ha escapado.
-Buf... ¿Y quién ha dejado que escapara?
-¿Tú quién crees?
-Nadie. Cierto. Bueno, si tengo mucho trabajo, me voy.
-De acuerdo. Pero ya sabes, date prisa.
-Sí, ya. Pero podrías ayudarme. Eres lista.
-Ya, pero no tengo tiempo.
-¿Y eso?
-Mi familia está enferma.
-¿Segura?
Aparté la vista y suspiré. Algo me decía que debía quedarme a ayudar allí, pero estaba preocupada. En ese momento me acordé de que tal vez mis hermanos estuvieran contaminados de la nueva cepa sin saberlo. Levanté la mirada, decidida.
-Me quedo a ayudarte.
-Bien. Vamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario