Narra Lys.
-Soy un estúpido. Por mi culpa, Hatsu
ha desaparecido, y Dulce se encuentra muy débil por la separación.
¡Soy un estúpido!
-Siento... que se... acerca...
-¿Se acerca? ¿Quién?
-Hatsu... está... con alguien... noto
un aura... oscura...
-¿Alguien le quiere hacer daño?
-Sí... Alguien... malo...
-¿Puedes decirme dónde está?
-Esta... ¡justo en la puerta de tu
casa!-dijo mientras pegaba un salto y salía volando hacia la puerta.
Yo corrí detrás de ella. Abrí la
puerta justo cuando ella iba a llamar.
-¡Hatsu!-dije mientras la abrazaba.
-Lys...-dijo devolviéndome el abrazo.
-Lo siento. Soy un pedazo de tonto.-le
dije con los ojos cerrados.
Entonces recordé lo que me había
dicho Dulce y abrí los ojos. Al verle, me separé de ella.
-¡Tú! ¡Aléjate de ella, maldito!
-Ey, ey, tranquilo. No le quiero hacer
daño a Hatsu. Es mi amiga.
Dulce estaba ahora en el hombro de
Hatsu y la miré.
-¡Él no es! ¡No está tan cerca!
Entonces vi una luz en un árbol
cercano. Presté atención a todos los ruidos y escuché como el
árbol se movía. Cogí una piedra y la lancé hacia donde provenía
el ruido. Agarré a Hatsu y al chico y los metí en mi casa. El
ejército de niños que los acompañaba entró detrás. Justo antes
de entrar, escuché el silbido de una flecha, que se clavaba en mi
hombro.
-¡Ah!-dije mientras me acercaba la
otra mano al hombro dañado.
-¡Lys! ¡Te han dado!-dijo mientras se
acercaba a mí y me agarraba el brazo, que lo había pasado por
detrás de su cuello y me cogía por la cintura. Me llevó hasta la
habitación de Castiel, la única que no tenía ventana. Me colocó
en la cama y se dirigió al servicio. Allí cogió el botiquín y lo
trajo de nuevo hasta mi lado. Cogió un gel verde que nunca había
visto.
-Necesito que vayas contando tu pulso,
Lys.
-¿Eso es lo que te preocupa ahora?
-¡Es lo que necesito para
curarte!-dijo mientras cerraba fuertemente los ojos y salían un par
de lágrimas de los ojos.-¡Moisés! ¡Te necesito aquí! ¡Necesito
tu ayuda!
El chico que había estado detrás de
Hatsu entró en la habitación y se puso al lado de Hatsu.
-¿Qué necesitas? Los niños están
escondidos, no le podrán dar.
-Al parecer, la flecha no le ha dado en
el hombro, si no un poco más abajo. Debemos darnos prisa.
Le han dado en el hombro izquierdo por
lo que...
-¿Me han dado en el corazón?
-No hables. Guarda todas tus fuerzas.
Si ves que te bajan o te suben el pulso avísame. Podría darte un
infarto. Y yo aquí no tengo un desfribilador. O mejor, Moisés,
encárgate tú del pulso.
Narra Hatsu.
No me esperaba aquello. Estaba muy
asustada, pero sabía hacer operaciones. Y tenía que tranquilizarme.
Tenía que darle seguridad al paciente de que todo iba a salir bien.
Cogí la anestesia y se la inyecté. Al parecer, mi hermano guardaba
medicación como para poder hacer una operación por si acaso. Y me
había servido. Le saqué la flecha y le abrí con un bisturí con
mucho cuidado. Vi que tenía perforado el pulmón y le había rozado
el corazón. Tenía todos los instrumentos médicos que necesitaría,
por lo que le quité la camiseta para poder trabajar mejor. Cogí las
pinzas y acerqué los dos lados del agujero que había creado la
flecha. Luego drené la sangre del corazón y cerré el otro agujero.
Me acerqué al corazón.
-Hatsu, están bajando.
Cogí una jeringuilla y un bote con un
líquido verde, que si no recordaba mal, era antinflamatorio. Se lo
inyecté.
-Vuelven a normalizarse.
Me volví al corazón para ver qué era
lo que tenía que hacer. Tenía varias laceraciones, por lo que cogí
aguja e hilo y empecé a coser. Cuando terminé, estaba a punto de
cerrar, cuando de pronto, una nueva laceración salió de la nada.
-¿Pe-Pero qué es esto?
-Déjalo... Ningún médico me lo ha
podido curar. Nadie sabe qué es.
-¿Cómo es posible que tú tengas
kiriaky?
-¿Kiri-qué?-preguntó Moisés.
-Yo sí sé curarlo. Hace tiempo que no
lo veía. Es más, no deberías ni tenerlo. Matamos a todos los GUILT
aquella vez. ¿Adam habrá conseguido escapar?
-¿De qué... hablas... Hatsu...?
-Bah, da igual. Luego informaré a
Derek. Luego te lo explico, Lys.
Por suerte para mí, allí había un
ultrasonido, justo lo que iba a necesitar. También tenía un láser
a pilas. Cogí el ultrasonido y busqué el primer kiriaky. Cuando lo
encontré, le hice un pequeño corte para sacarlo del corazón.
Cuando salió, haciendo una laceración, cogí el láser a pilas y lo
proyecté hacia el kiriaky. Seguí igual con dos más que había.
Cada vez que las pulsaciones bajaban o subían yo le inyectaba
antinflamatorio. Por fin llegó la reina de la pequeña colonia.
-Esta es un poco más difícil de
erradicar, pero no demasiado.
Repetí la operación de localizar,
corte, láser. Pero para la reina era un poco más complicado, pues
debía hacerlo como si fueran tres. Al terminar, cerré y vendé las
heridas, las producidas por la flecha y la que yo le había hecho.
Miré por la ventana con mucho cuidado y vi que esa persona se había
ido. Llamé a emergencias.
-¿Sí?
-Hola, necesitamos una ambulancia en
pueblo Sweet Amoris.
-De acuerdo. Le mandaremos una
ambulancia de...
-Necesitamos una ambulancia de pueblo
Beluga. Del hospital Alanda.
-¿¡Alanda!? ¡Pero ese es muy caro!
¡No podemos proporcionarle tal ambulancia!
-Dígale que soy Hatsune. Con eso la
enviarán de inmediato y sin coste alguno.
-¿Está usted segura?
-¡Hágalo o puede que el paciente coja
una infección en la herida!
-Sí, sí, sí...-dijo casi en un
susurro.- Ya va de camino.
-Gracias.-dije mientras colgaba.
A los cinco minutos, llamaron a la
puerta. Sabía quién iba a venir.
-¡Derek!
-Hatsu, ¿eres tú la que ha pedido una
ambulancia?
-Sí. Derek, la GUILT ha vuelto.
-¿Qué? Eso no es posible. La
erradicamos...
-Entonces dime, ¿por qué he tenido
que operar a un paciente con kiriaky? Y resulta que el paciente era
mi novio, así que respóndeme.
-Tendremos que llevarlo a Alanda.
-¡No me digas! Primero me intentan
matar, luego secuestran a mis hermanos y ahora descubro que mi novio
tiene la GUILT, virus erradicado hace bastante tiempo . ¡Estoy yendo
de guatemala a guatepeor!
-Hace tiempo que no te escuchaba hablar
así, Hatsu.
-Ah, hola Angie. Lo siento. Estoy... No
estoy bien. No dejo de tener problemas. Llamaré a las chicas.
Necesito su apoyo.
Cojo mi móvil y llamo a Cami. Al
contestar, contestan como que tres chicas a la vez.
-¡Hatsu!
-Hola chicas. Escucho que tenéis el
manos libres, ¿verdad?
-Sí, así es.-responde Cami en nombre
de todas.- ¿Dónde estabas? Después de que se fuera Lys
desapareciste así, de pronto, sin decir nada a nadie.
-Lo sé. Lo siento. No quería que me
vierais llorar. Había peleado con Lys por lo de Carly.
-Bueno, tú tranquila, todos tenemos un
mal día a veces.-dijo Eli para animarme.
-Sí, lo malo es que sea el día de tu
cumpleaños...-terminé yo.- Por cierto, ahora paso a recogeros.
-¿Por? ¿A dónde vamos? ¿A jugar con
las consolas?-preguntó Poks alegre.
-No, van a hospitalizar a Lys.
-¿¡Qué!?-respondieron a coro.
-Si seguís gritando así tendré que
colgar. ¡Me vais a dejar sorda!
-Bueno, cuenta. ¿Qué le ha pasado a
Lysandro?
-Me han atacado. Han fallado. Le han
dado a él. Y, por cierto, tenéis que darles clases de luchas a un
ejército que he formado para rescatar a mis hermanos.
-¿Ya? ¿Tan pronto?
-En cuanto me he reunido con unos
viejos amigos.-dije mientras miraba a Moisés, que estaba hablando
con un médico de la ambulancia.
-Vale, de acuerdo. Llamaremos a los
chicos y te esperaremos en la casa de Cami.
-De acuerdo. Pero os pido por favor que
no arméis mucho ruido. En Alanda solo se trata a las personas con
enfermedades por ahora incurables o que solo unos pocos saben
curarlo.
-De acuerdo, pero no prometemos nada.
-No llaméis a Leight. Ya lo llamo yo.
Es mejor que se lo diga yo.
-De acuerdo. Nos vemos.
Colgué. Vi que Derek me miraba
fijamente.
-¿Qué pasa, Derek?
-Me pregunto si no serás tú la que le
ha contagiado el GUILT. Tú eres inmune, pero tal vez, solo tal vez,
se esté propagando por tu culpa.
-Eh, no le eches la culpa.-dijo Moisés
defendiéndome.- Tal vez sea ella la que le ha contagiado, pero ella
no sabía nada.
-Sí, lo sé. Lo siento. Pero esto de
ver la GUILT de nuevo...
-Lo sé, te deja hecho polvo. Moi, voy
a ir a recoger a unos amigos, ¿quieres venir?
-Sí, claro. No estaría de más que
alguien fuera contigo por si hay otro ataque.
-Vale, en dos minutos estoy lista.
Prepárate.
Subí a la habitación de Lys para
coger algunas armas (que las había escondido yo), cambiarme de ropa,
ya que la que llevaba puesta estaba manchada de sangre de mi querido
Lys y me refresqué la cara.
-Hola, Hatsu. Veo que estás volviendo
a ver a tus viejos amigos y he pensado que tal vez deberías verme a
mí también.
Aquella voz me puso los pelos de punta.
No me giré, no quería ni verle la cara.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has
encontrado?
-Mírame a la cara cuando te hablo,
pequeñaja.-dijo mientras me cogía de la barbilla y me obligaba a
mirarle. Tenía los ojos igual de negros que la última vez, tal vez
más incendiados por el odio y la venganza.- Creo que me debes algo.
No me lo diste cuando me despedí.-dijo acercando sus labios a los
míos.
-Ni te lo daré jamás. Ya no soy tuya,
y lo sabes.-dije separándome de un tirón.
-Sí, es cierto, pero no puedes negar
que lo eres. Maga.
-Lo sé. Y también sé que el
siguiente conjuro que haga tendrá mucho poder, ya que llevo diez
años sin utilizarla. Y he estudiado. Vete.
-¿Hay mucho revuelo allí abajo es
solo mi impresión?
-¡Vete!
-De acuerdo. Ya vendré en otro
momento.
-No te atrevas.
Vi como se marchaba. Me refresqué de
nuevo la cara y bajé. Estaba lista para afrontar lo que se me
pusiera por delante.
-Vámonos.
-¿Segura?
-Sí.
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