miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 18


Narra Lys.
-Soy un estúpido. Por mi culpa, Hatsu ha desaparecido, y Dulce se encuentra muy débil por la separación. ¡Soy un estúpido!
-Siento... que se... acerca...
-¿Se acerca? ¿Quién?
-Hatsu... está... con alguien... noto un aura... oscura...
-¿Alguien le quiere hacer daño?
-Sí... Alguien... malo...
-¿Puedes decirme dónde está?
-Esta... ¡justo en la puerta de tu casa!-dijo mientras pegaba un salto y salía volando hacia la puerta.
Yo corrí detrás de ella. Abrí la puerta justo cuando ella iba a llamar.
-¡Hatsu!-dije mientras la abrazaba.
-Lys...-dijo devolviéndome el abrazo.
-Lo siento. Soy un pedazo de tonto.-le dije con los ojos cerrados.
Entonces recordé lo que me había dicho Dulce y abrí los ojos. Al verle, me separé de ella.
-¡Tú! ¡Aléjate de ella, maldito!
-Ey, ey, tranquilo. No le quiero hacer daño a Hatsu. Es mi amiga.
Dulce estaba ahora en el hombro de Hatsu y la miré.
-¡Él no es! ¡No está tan cerca!
Entonces vi una luz en un árbol cercano. Presté atención a todos los ruidos y escuché como el árbol se movía. Cogí una piedra y la lancé hacia donde provenía el ruido. Agarré a Hatsu y al chico y los metí en mi casa. El ejército de niños que los acompañaba entró detrás. Justo antes de entrar, escuché el silbido de una flecha, que se clavaba en mi hombro.
-¡Ah!-dije mientras me acercaba la otra mano al hombro dañado.
-¡Lys! ¡Te han dado!-dijo mientras se acercaba a mí y me agarraba el brazo, que lo había pasado por detrás de su cuello y me cogía por la cintura. Me llevó hasta la habitación de Castiel, la única que no tenía ventana. Me colocó en la cama y se dirigió al servicio. Allí cogió el botiquín y lo trajo de nuevo hasta mi lado. Cogió un gel verde que nunca había visto.
-Necesito que vayas contando tu pulso, Lys.
-¿Eso es lo que te preocupa ahora?
-¡Es lo que necesito para curarte!-dijo mientras cerraba fuertemente los ojos y salían un par de lágrimas de los ojos.-¡Moisés! ¡Te necesito aquí! ¡Necesito tu ayuda!
El chico que había estado detrás de Hatsu entró en la habitación y se puso al lado de Hatsu.
-¿Qué necesitas? Los niños están escondidos, no le podrán dar.
-Al parecer, la flecha no le ha dado en el hombro, si no un poco más abajo. Debemos darnos prisa.
Le han dado en el hombro izquierdo por lo que...
-¿Me han dado en el corazón?
-No hables. Guarda todas tus fuerzas. Si ves que te bajan o te suben el pulso avísame. Podría darte un infarto. Y yo aquí no tengo un desfribilador. O mejor, Moisés, encárgate tú del pulso.
Narra Hatsu.
No me esperaba aquello. Estaba muy asustada, pero sabía hacer operaciones. Y tenía que tranquilizarme. Tenía que darle seguridad al paciente de que todo iba a salir bien. Cogí la anestesia y se la inyecté. Al parecer, mi hermano guardaba medicación como para poder hacer una operación por si acaso. Y me había servido. Le saqué la flecha y le abrí con un bisturí con mucho cuidado. Vi que tenía perforado el pulmón y le había rozado el corazón. Tenía todos los instrumentos médicos que necesitaría, por lo que le quité la camiseta para poder trabajar mejor. Cogí las pinzas y acerqué los dos lados del agujero que había creado la flecha. Luego drené la sangre del corazón y cerré el otro agujero. Me acerqué al corazón.
-Hatsu, están bajando.
Cogí una jeringuilla y un bote con un líquido verde, que si no recordaba mal, era antinflamatorio. Se lo inyecté.
-Vuelven a normalizarse.
Me volví al corazón para ver qué era lo que tenía que hacer. Tenía varias laceraciones, por lo que cogí aguja e hilo y empecé a coser. Cuando terminé, estaba a punto de cerrar, cuando de pronto, una nueva laceración salió de la nada.
-¿Pe-Pero qué es esto?
-Déjalo... Ningún médico me lo ha podido curar. Nadie sabe qué es.
-¿Cómo es posible que tú tengas kiriaky?
-¿Kiri-qué?-preguntó Moisés.
-Yo sí sé curarlo. Hace tiempo que no lo veía. Es más, no deberías ni tenerlo. Matamos a todos los GUILT aquella vez. ¿Adam habrá conseguido escapar?
-¿De qué... hablas... Hatsu...?
-Bah, da igual. Luego informaré a Derek. Luego te lo explico, Lys.
Por suerte para mí, allí había un ultrasonido, justo lo que iba a necesitar. También tenía un láser a pilas. Cogí el ultrasonido y busqué el primer kiriaky. Cuando lo encontré, le hice un pequeño corte para sacarlo del corazón. Cuando salió, haciendo una laceración, cogí el láser a pilas y lo proyecté hacia el kiriaky. Seguí igual con dos más que había. Cada vez que las pulsaciones bajaban o subían yo le inyectaba antinflamatorio. Por fin llegó la reina de la pequeña colonia.
-Esta es un poco más difícil de erradicar, pero no demasiado.
Repetí la operación de localizar, corte, láser. Pero para la reina era un poco más complicado, pues debía hacerlo como si fueran tres. Al terminar, cerré y vendé las heridas, las producidas por la flecha y la que yo le había hecho. Miré por la ventana con mucho cuidado y vi que esa persona se había ido. Llamé a emergencias.
-¿Sí?
-Hola, necesitamos una ambulancia en pueblo Sweet Amoris.
-De acuerdo. Le mandaremos una ambulancia de...
-Necesitamos una ambulancia de pueblo Beluga. Del hospital Alanda.
-¿¡Alanda!? ¡Pero ese es muy caro! ¡No podemos proporcionarle tal ambulancia!
-Dígale que soy Hatsune. Con eso la enviarán de inmediato y sin coste alguno.
-¿Está usted segura?
-¡Hágalo o puede que el paciente coja una infección en la herida!
-Sí, sí, sí...-dijo casi en un susurro.- Ya va de camino.
-Gracias.-dije mientras colgaba.
A los cinco minutos, llamaron a la puerta. Sabía quién iba a venir.
-¡Derek!
-Hatsu, ¿eres tú la que ha pedido una ambulancia?
-Sí. Derek, la GUILT ha vuelto.
-¿Qué? Eso no es posible. La erradicamos...
-Entonces dime, ¿por qué he tenido que operar a un paciente con kiriaky? Y resulta que el paciente era mi novio, así que respóndeme.
-Tendremos que llevarlo a Alanda.
-¡No me digas! Primero me intentan matar, luego secuestran a mis hermanos y ahora descubro que mi novio tiene la GUILT, virus erradicado hace bastante tiempo . ¡Estoy yendo de guatemala a guatepeor!
-Hace tiempo que no te escuchaba hablar así, Hatsu.
-Ah, hola Angie. Lo siento. Estoy... No estoy bien. No dejo de tener problemas. Llamaré a las chicas. Necesito su apoyo.
Cojo mi móvil y llamo a Cami. Al contestar, contestan como que tres chicas a la vez.
-¡Hatsu!
-Hola chicas. Escucho que tenéis el manos libres, ¿verdad?
-Sí, así es.-responde Cami en nombre de todas.- ¿Dónde estabas? Después de que se fuera Lys desapareciste así, de pronto, sin decir nada a nadie.
-Lo sé. Lo siento. No quería que me vierais llorar. Había peleado con Lys por lo de Carly.
-Bueno, tú tranquila, todos tenemos un mal día a veces.-dijo Eli para animarme.
-Sí, lo malo es que sea el día de tu cumpleaños...-terminé yo.- Por cierto, ahora paso a recogeros.
-¿Por? ¿A dónde vamos? ¿A jugar con las consolas?-preguntó Poks alegre.
-No, van a hospitalizar a Lys.
-¿¡Qué!?-respondieron a coro.
-Si seguís gritando así tendré que colgar. ¡Me vais a dejar sorda!
-Bueno, cuenta. ¿Qué le ha pasado a Lysandro?
-Me han atacado. Han fallado. Le han dado a él. Y, por cierto, tenéis que darles clases de luchas a un ejército que he formado para rescatar a mis hermanos.
-¿Ya? ¿Tan pronto?
-En cuanto me he reunido con unos viejos amigos.-dije mientras miraba a Moisés, que estaba hablando con un médico de la ambulancia.
-Vale, de acuerdo. Llamaremos a los chicos y te esperaremos en la casa de Cami.
-De acuerdo. Pero os pido por favor que no arméis mucho ruido. En Alanda solo se trata a las personas con enfermedades por ahora incurables o que solo unos pocos saben curarlo.
-De acuerdo, pero no prometemos nada.
-No llaméis a Leight. Ya lo llamo yo. Es mejor que se lo diga yo.
-De acuerdo. Nos vemos.
Colgué. Vi que Derek me miraba fijamente.
-¿Qué pasa, Derek?
-Me pregunto si no serás tú la que le ha contagiado el GUILT. Tú eres inmune, pero tal vez, solo tal vez, se esté propagando por tu culpa.
-Eh, no le eches la culpa.-dijo Moisés defendiéndome.- Tal vez sea ella la que le ha contagiado, pero ella no sabía nada.
-Sí, lo sé. Lo siento. Pero esto de ver la GUILT de nuevo...
-Lo sé, te deja hecho polvo. Moi, voy a ir a recoger a unos amigos, ¿quieres venir?
-Sí, claro. No estaría de más que alguien fuera contigo por si hay otro ataque.
-Vale, en dos minutos estoy lista. Prepárate.
Subí a la habitación de Lys para coger algunas armas (que las había escondido yo), cambiarme de ropa, ya que la que llevaba puesta estaba manchada de sangre de mi querido Lys y me refresqué la cara.
-Hola, Hatsu. Veo que estás volviendo a ver a tus viejos amigos y he pensado que tal vez deberías verme a mí también.
Aquella voz me puso los pelos de punta. No me giré, no quería ni verle la cara.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?
-Mírame a la cara cuando te hablo, pequeñaja.-dijo mientras me cogía de la barbilla y me obligaba a mirarle. Tenía los ojos igual de negros que la última vez, tal vez más incendiados por el odio y la venganza.- Creo que me debes algo. No me lo diste cuando me despedí.-dijo acercando sus labios a los míos.
-Ni te lo daré jamás. Ya no soy tuya, y lo sabes.-dije separándome de un tirón.
-Sí, es cierto, pero no puedes negar que lo eres. Maga.
-Lo sé. Y también sé que el siguiente conjuro que haga tendrá mucho poder, ya que llevo diez años sin utilizarla. Y he estudiado. Vete.
-¿Hay mucho revuelo allí abajo es solo mi impresión?
-¡Vete!
-De acuerdo. Ya vendré en otro momento.
-No te atrevas.
Vi como se marchaba. Me refresqué de nuevo la cara y bajé. Estaba lista para afrontar lo que se me pusiera por delante.
-Vámonos.
-¿Segura?
-Sí.

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