-¿Y con quién hablabas entonces?
-Voy a hacer una cosa que no he hecho
nunca. Nadie más sabrá de lo que vamos a hacer ahora.
-¿De-De qué hablas?-dijo Lys algo
asustado.- Seguro que Cami lo sabe.
-No. Nadie aparte de mi familia lo
sabe. Y unos pocos chicos. Nadie lo sabe.
-¿Y qué es?
-El juramento de Mío Eterno. Tienes
que repetir conmigo lo que vaya a ir diciendo ahora después.
Me levanté con expresión decidida y
me acerqué a la puerta. Las cerré dando un fuerte portazo y me
arrodillé en el suelo. Le indiqué a Lys que se pusiera igual que yo
al frente mía y lo hizo algo atemorizado por mi expresión seria.
-Ahora, repite conmigo. Tuyo soy ahora.
-Tuyo soy ahora.
-Tuyo fui ayer.
-Tuyo fui ayer.
-Tuyo seré mañana.
-Tuyo seré mañana.
-Estaba predestinado a ser tuyo.
-Estaba predestinado a ser tuyo.
-Por lo que...
-Por lo que...
-Tuyo seré eternamente.
-Tuyo seré eternamente.
Una luz invadió la habitación de mi
infancia y cogí la mano de Lys. Estaba asustada. En ningún libro
había leído eso de la luz. Empecé a decir “mío eres” muy
suavemente, como en un murmullo. Fui subiendo el tono hasta que lo
grité, con todas mis fuerzas. Seguidamente, caí en el regazo de
Lys, que me agarraba la mano, asustado. Entonces, empecé a escuchar
una canción. Era una canción que de pequeña me cantaban para que
me despertara alegre y feliz. De repente, mis labios despertaron, y
empezaron a cantar esa canción. Sin darme cuenta, me había puesto
de pie y bailaba al son de la música, alegre, feliz. Invité a Lys a
seguirme. En medio de una luz blanca bailando, no me lo podía creer.
-Puedes arrancarme el corazón del
pecho, / y convertir en murmullo tenue mi voz, / reducir toda una
vida a solo un reglón... / Puedes sobre mí dar opinión sesgada, /
criticar mi oficio que no porvenir, /que alimento la hoguera de la
imaginación...
En ese momento, mientras estábamos
allí los dos bailando y cantando, una voz nos habló.
-Hatsu, ¿a quién le has hecho
pronunciar el juramento de “Mío Eterno”?
-Al único que confío plenamente. Sé
que si mi vida estuviera en sus manos estaría tranquila.
-Dulce, ¿tú crees que Lys es
adecuado?
-Sí, veo el lazo que los une es muy
fuerte. Y muy real. Nunca había visto esto. Yo también confío
plenamente en él. Si él me viera, creo que sería mejor.
-De acuerdo, entonces acepto tu
juramento de “Mío Eterno”. Te tendrás que ganar las confianzas
de toda la familia real, ya que si ves a Dulce, tendrás que intentar
con todos tus métodos el conseguir ver a las demás princesspet.
¿Quieres hacerlo?
-Lo-Lo haré.-dijo algo asustado.
-Bien, entonces volved ya, creo que os
están buscando. Y por cierto, Lys, tú eres el chico de esta década.
Aprovéchalo. Pocos chicos son los elegidos.
-De-De acuerdo.
Tanto Lys como yo cerramos los ojos en
un instante y rápidamente volvimos a mi habitación. Entonces,
escuché unas voces.
-¡Pero dejadlos en paz! ¿Y si están
haciendo algo privado?
-Pues entonces cojo a Lys de la oreja y
lo hecho fuera de la habitación.
-Como le hagas daño a mi querida Hatsu
o a su novio Lys, te las verás conmigo, ¿lo sabes?
-Sí, lo sé. Pero como estén haciendo
algo inapropiado...
Lys y yo nos levantamos del suelo y
salimos de la habitación. Lys estaba viendo ya a Dulce, pero como no
sabía lo que era, y le había dicho que estaba entre nosotros dos,
no preguntaría hasta estar los dos solos.
-¿Dónde estabais? ¿Qué estabais
haciendo?
-Han secuestrado a Suguro y a Len.
-¿¡Qué!?-dijeron todos a la vez.
-Han sido los Aniquiladores. Y Ámber
se ha unido a ellos.
En ese momento, llamaron a la puerta.
Uno de mis sirviente abrió y escuchamos una voz.
-Hola, ¿está Hatsu aquí? Soy un
amigo, me llamo Ken.
-Sí, Hatsu está aquí. Espera un
momento.
El sirviente vino a buscarme, mientras
que yo me acercaba a la puerta. El sirviente me acompañó hasta la
puerta, donde nos dejó solos.
-Hola, Ken...-dije tristemente.
-Hatsu, feliz cumpleaños. ¿Qué te
pasa?
-Han raptado a dos de mis hermanos. Y
los han raptado hoy. Qué maravilloso regalo, ¿verdad?-dije mientras
un par de lágrimas caían por mis mejillas.
-Oh, Dios santo...-dijo mientras me
abrazaba.
Castiel también se me acercó y me
abrazó, al igual que Cami y Lys. Y, aunque solo Lys y yo lo
viéramos, Dulce también me abrazó como pudo. Hicimos una piña y
nos abrazamos todos juntos. Cuando pude salir, le pedí a César que
fuera a recoger a Eli y a Hilay. También le envié un mensaje a
Poks. “Poks, me gustaría que Dajan y tú vinierais como que... ya.
Ha pasado una cosa terrible.” “Claro, Dajan está de acuerdo.
Ahora mismo vamos.” recibí poco después. Me llevé a todos mis
amigos al patio trasero, donde había un manantial, patos, nenúfares
y, en fin, de todo para ser un sitio de relax. Entre mis amigos y yo
sacamos la mesa extensible y los sirvientes dispusieron la comida.
Nos sentamos alrededor de la mesa y empezamos a comer, a charlar y a
intentar olvidar la última y desastrosa noticia. Yo intentaba ocupar
mi mente con otra cosa, pero era imposible. Entonces sonó el timbre
y yo me adelanté a todos los sirvientes para abrir. Poks y Dajan
estaban allí, jadeando y sudando. Habían venido corriendo.
-¿Qué cosa catastrófica ha pasado?
-Han... Han raptado a mis hermanos.
-¿A Suguro y a Len?
-Sí.-respondí a la pregunta de Dajan
con los ojos vidriosos.
Unas pequeñas lágrimas salieron de
mis ojos y recorrieron toda mi mejilla. Me tapé la boca, evitando
que las lágrimas siguieran el camino. Dajan se acercó y me abrazó.
Poks hizo lo mismo. Castiel y Lys habían venido conmigo y vieron la
escena. Lys se puso un poco celoso, y Castiel se alegró de ver a
Dajan, un viejo amigo. Cuando Dajan y Poks me soltaron, les di las
gracias por venir y les invité a mi cumpleaños, que se estaba
celebrando en el patio trasero. Ellos aceptaron, aunque estaban
tristes porque no podían darme ningún regalo.
-Tranquilos, el regalo que me habéis
hecho es el mejor de todos. Me estáis apoyando cuando más lo
necesito.
Entonces, recordé que se lo tendría
que decir a padre y a madre y ya estaba viendo sus caras. Padre
enfadado conmigo por no haberles cuidado, y madre llorando
desconsoladamente mientras Nana la intentaba consolar. No pude
aguantar esa imagen durante mucho tiempo y sacudí la cabeza.
Volvimos todos con Cami y Ken.
-Señorita Hatsu, Elizabeth e Hilay han
llegado.
-Hazlos pasar. Necesito todo el apoyo
posible.
Ken se me acercó.
-Hatsu, ¿saben tus padres lo del
secuestro?
-Supongo que no. ¿Por?
-Porque estuve investigando un tiempo y
sé donde está su base. Podríamos rescatarlos y tus padres no se
enterarían. Porque, desde que se fue Kaito, he visto que tu padre ya
no te viene a recoger como lo hacía antes. Es decir, que ahora está
más duro contigo y se enfadará.
-Sí. Lo sé.-miré a Castiel
inconscientemente.
-¿Por qué miras así a Castiel?
Ignoré la pregunta y me acerqué a él.
Vale que padre y madre no lo supieran, pero creo que todos los que
estaban allí tenían derecho a saberlo.
-Castiel, ¿confías en todos los que
están aquí?
-Bueno, a Poks no la conozco de nada,
pero veo que está muy afectada. Sin conocer a Suguro y a Len de
nada. Supongo que al estar tú triste, ella quiere intentar compartir
tu dolor para que no lo sufras todo tú.
-Sí, así es ella. Pero, responde a la
pregunta, ¿confías en todos los que están aquí?
-Supongo que sí.
-A los que no saben quién eres, ¿se
lo podríamos decir? Creo que si lo supieran, todo sería más fácil.
Y ellos no hablaran.
-Bu-Bueno...-dijo indeciso.- Vale.
Cuéntaselo.
Cogí un vaso de cristal lleno de agua
y una cucharilla, y empecé a hacer ruido para que se fijaran en mí.
Cuando todos me prestaban atención, empecé a hablar.
-Tengo que contaros algo. Algunos ya lo
sabéis, otros solo lo conocisteis. Pero le he preguntado si está de
acuerdo en contároslo a todos y me ha dado su permiso. Castiel es...
Castiel es mi hermano Kaito. Pero quiero que tengáis en cuenta dos
cosas: debéis seguir llamándole Castiel, nunca, repito, nunca
Kaito. La segunda es que no se lo podéis decir a nadie más. Tanto
Castiel como yo estamos de acuerdo en que sería una mala opción el
que se enterara alguien más, ya que podría ser de los
Aniquiladores. Para quiénes no sepan que son los Aniquiladores, que
sois la mayoría, son un grupo de personas bastante grande que lo
único que quiere es descubrir quiénes son los miembros de la
familia real para hacer dos cosas: decírselo a los medios o
secuestrarlos para matarnos. Quieren derrocarnos, hacer que no haya
reyes. Por eso os pido que no se lo digáis a nadie. Además de todo
esto, quiero averiguar quiénes son los Aniquiladores. Si tenéis
alguna pista, avisad. Solo os diré una cosa, Ámber es de los suyos
y puede que Nathaniel también. Ámber es quién me ha comunicado la
noticia de mis hermanos, parece que me tiene rencor. Tened cuidado.
Os acabo de poner en peligro, pero espero que podáis perdonarme.
Todos los allí presentes me miraron.
Miraron a Castiel y me volvieron a mirar a mí. Asintieron
lentamente. Dajan se levantó y saludó a Castiel con un abrazo
amistoso. Ken también lo hizo, pero no se atrevió a alzar la vista,
ya que para él, Castiel era Castiel. Poks se levantó y le miró de
cerca, como intentando ver el parecido entre él y yo. Castiel se
echó para atrás con miedo de Poks.
-¿Por qué te echas para atrás? No
muerdo.
-Ya, eso lo tendría que ver.-dijo
dando un paso atrás.
Yo sonreí y solté una pequeña risa,
que acallé mordiéndome la lengua con una sonrisa. Tanto Castiel
como Poks me miraron y se rieron de mi cara, como siempre hacía mi
hermano y como acababa de descubrir que también lo hacía Poks. Poks
volvió a su sitio, al lado de Dajan y Castiel me revolvió el pelo.
Yo le miré con una cara de enfado y subí a mi habitación para
arreglármelo. Cuando salí de mi habitación, recordé el vestido
que de pequeña me ponía siempre el mismo día, el de mi cumpleaños.
Lo cogí. Tenía mi talla, como la demás ropa, y llamé a Cath, que
me ayudó a ponerme el vestido. Volvimos al cuarto de baño y me
peinó como cuando era pequeña. Me sentía como antaño, pero a la
misma vez triste. Cuando Cath se fue, Dulce empezó a hablarme.
-Estás muy guapa. ¿Recuerdas aquella
vez? Fue el día de tu cumpleaños, ¿verdad?
-Sí, te conocí el día de mi
cumpleaños. Con este mismo vestido, aunque muchas menos tallas.
Escuché como llamaban a la habitación.
Abrí la puerta y me encontré a Lys.
-Todavía me debes una explicación.
-Sí, lo sé.
-Por cierto, estás muy guapa con ese
vestido.
-Gracias. Siempre me lo ponía cuando
era mi cumpleaños.
Entonces miré una foto en la que
estábamos yo y una chica más. La recordé. Lys miró la foto.
-Lys, vámonos, nos deben estar
esperando.
-¿Quién es la chica de la foto?
Diooosss!!!!! me animaste mientras leia xD q se note lo friki!!!!!xD
ResponderEliminar----***
O puede que la lluvia caiga sobre el cielo
Que el mar, confundido, vaya a un río a morir
Que en la noche cante el gallo a la mañana
Que con las animas se fue a divertir
Vivo con la pasión a flor de piel
Entre estrofas encontraras mi hogar
Ella espera que regrese
Y mientras yo guardo sus besos y su voz
En mi corazón
Busco en el camino todas las respuestas
Y me he dado cuenta que estan en mí
Comunicador de sueños quiero ser...
Músico soy, músico seré
Conductor de sensaciones a tu piel
Fabrico recuerdos que atas con nostalgia a mi canción
Jamás podre dejarla
Mi vida es una canción
Soy escultor del alma
Soy músico y amo en clave de sol
Hasta que aguante mi voz
Estamos locos de atar, somos trovadores que en tu ciudad
damos pinceladas de color a tu gris realidad
Somos mitad caballeros, mitad bohemios y embusteros
no somos lo que un padre quiere para su hijita bebé (x2)
Hasta que el cuerpo aguante
Hasta que quiera mi voz
Hasta que el cuerpo aguante
Seguire viviendo tal como soy (coro)