-Ya hemos llegado.-dije mientras
bajaba.-¿Recordáis lo que debéis hacer?
-Sí.
-¡Síiiiiiii!-dijeron las tres a la
vez.
-Bien. Moi, tú ve yendo, nosotras
esperaremos a los chicos.
-De acuerdo.
Vi como Moi se marchaba. Y también vi
como el coche de uno de ellos se abría y salían todos.
-Nos debes un par de explicaciones...
-¿Ahora o cuando estéis muertos?
Ahora vamos, tenemos que darnos prisa. Castiel, coge a Hilay. Hilay,
tú serás el primero. Eres el que peor está.
En ese momento, Dajan gritó de dolor.
-¡Ahh!
-¿Qué te pasa, Dajan?-preguntó Ken.-
¡Ahh!
En sus ropas se empezaron a notar
manchas rojas oscuras. Corrí hasta el interior de Alanda.
-¡Angie! ¡Una nueva cepa está
acosando a dos pacientes! ¡Debemos operarlos ya!
Angie y unas cuantas enfermeras,
salieron con dos camillas y pusieron a Dajan y a Ken en ellas. Ellos
se retorcían de dolor.
-¡Vosotros id con Moi! ¡Yo les tendré
que operar!-les grité a mis amigos.
Entramos en el quirófano. Allí
estaban Derek, Víctor, Angie y varias caras conocidas más.
-Hace tiempo que no nos vemos. Y me da
pena que nos veamos en estas circunstancias. A operar.-dije mientras
que la anestesista le sacaba la aguja de anestesia.
Narra Cami.
Entramos después de Hatsu, a lo justo
para ver a Moi. Les indiqué a todos los demás que vinieran conmigo
y me siguieron. Fuimos corriendo. Al final, lo alcanzamos.
-¡Moi!
-¿Cami? ¿Qué haces aquí? Deberías
estar con Hatsu.
-Se ha tenido que ir a operar en cuanto
ha llegado y nos ha dicho que nos vayamos contigo. Castiel, Hilay,
este es Moisés. Moi, estos son Castiel e Hilay.
-Encantado, Moisés.
-Moi, por favor.
-De acuerdo.
Seguimos andando cuando una mujer de
pelo largo y blanco le preguntó a una enfermera sobre Hatsu.
-¡Nosotros conocemos a Hatsu!-dije sin
pensar.
Aquella mujer se giró hacia nosotros.
-¿Sois los chicos que dijo por el
móvil que tenían Savatto, Pempti y Paraskevi?
-Eh... Creo que sí...-dije un poco
cortada.
-¿Vais a haceros una prueba de quiral
por si acaso?
-Sí.-dijo Hilay, que estaba subido en
Castiel.
-Eh, chico, ¿por qué no andas tú
solo?
-No... Puedo...-dijo intentado mover
los labios.
La mujer abrió los ojos.
-Dámelo. Tiene Triti. Si no lo
tratamos ahora mismo podría morir.
Castiel le dio Hilay a aquella mujer.
-¡Asistenta! ¡Tenemos un caso de
Triti avanzado! ¡De prisa!-dijo mientras entraba en un quirófano
vacío y comenzaba a operar.
Nosotros seguimos con Moi para hacernos
la prueba esa para ver si estábamos enfermos.
-Hola, chicos. ¿Qué queréis?-dijo
una enfermera.
-Venimos a hacernos una prueba de
quiral. Creemos que tenemos la GUILT.
-Eso es imposible, la erradicaron dos
de nuestros mejores cirujanos.
Un enfermero se acercó corriendo y le
susurró algo, que le cambió la cara a la enfermera.
-Vale. Poneos aquí.
Nos pusimos donde la enfermera nos
dijo. Y de pronto empezó a gritar.
-¡Grupo 1! ¡Con el pelirrojo!
¡Corazón! ¡Grupo 6! ¡Con la de la boina! ¡Corazón! ¡Grupo 5!
¡Con la morena! ¡Pulmón derecho! ¡Grupo 3! ¡Con la pelirroja!
¡Estómago! Y tú, chico, no tienes nada.
De repente, un grupo de hombres y
mujeres me cogían y me llevaban a una habitación, separándome de
todos mis amigos.
-Ponte esto, rápido.-me dijo una
chica.
Yo me lo puse y acto seguido me quedé
inconsciente.
Narra Hatsu.
Por fin había terminado de operar. Por
los altavoces había escuchado que una vieja mía tenía que ir a la
sala de operaciones a operar a un paciente con Triti avanzado.
Suspiré. Sabía quién era. Fui hasta donde deberían estar los
demás. Y cuando llegué, solo faltaba Cami.
-¿Dónde está Cami?-pregunté con el
traje de cirujana y lleno de sangre puesto.
-Se tenía que cambiar, como ellos,
pero por alguna razón, todavía no ha salido.-dijo Moi, que iba con
su ropa normal.
-Seguramente se haya hecho un lío y
ahora mismo esté amarrada.-dijo Castiel para aliviar la tensión.
-Dentro de poco os llevarán para
operaros. Tranquilos, todo saldrá bien, los conozco lo suficiente.
Entonces, noté un mal presentimiento.
Salí corriendo hacia donde debería estar cambiándose Cami y entré
de golpetazo. Y allí estaba ella, tirada en el suelo. Le cogí el
pulso. Lo tenía muy débil. Le inyecté antinflamatorio y subieron,
pero solo un poco.
-¡¡Llamad a las enfermeras!!
¡¡Tenemos que operar a Cami ya!!-grité para que los demás se
enteraran.
Narra Moi.
-¡¡Llamad a las enfermeras!!
¡¡Tenemos que operar a Cami ya!!
Vi como Castiel se mareaba y Eli le
sostuvo. Yo salí al pasillo y grité a pleno pulmón.
-¡¡Hay una paciente a punto de
morir!! ¡¡Hay que operarla ya!! ¡¡Está con Hatsu!!-grité al ver
que Derek se acercaba por una esquina.
Al oír esto, Derek abrió los ojos y
salió corriendo hacia donde estaba Hatsu, cogieron a Cami, que
estaba inconsciente y se llevaron por los pasillos. Volví adentro.
Vi que Eli y Castiel se iban a unas salas diferentes. No sabía qué
hacer. Volví a salir y me encontré con la mujer otra vez.
-Eres el de antes, ¿verdad?
-Sí.-le contesté angustiado.
-Ven por aquí. Me acabo de cruzar con
Hatsu y me ha pedido que te lleve con sus amigos, y me ha pedido
también que te diga que estará algo ocupada, y que si despierta
tanto un tal Lys como un tal Hilay, que le digas que todo ha salido
bien y que deben descansar. Por último, me ha dicho que te diga que
llames a Sanae para que venga ahora no, hace cinco minutos.
-Vale, de acuerdo, eso haré. ¿Cómo
te llamas?-dije mientras entraba en una habitación.
-Eso ahora mismo no importa. Me tengo
que ir. Si son amigos tuyos, vendrán aquí, tranquilo.-dijo mientras
cerraba la puerta y se marchaba.
Narra Leight.
Esa llamada me ha dejado indispuesto.
Lys... ¿de verdad estaba él, el chico más sano y que nunca había
cogido una enfermedad, en el hospital? Y encima en el Alanda, en el
que ingresan solo los casi incurables. Según Hatsu, solo estaba en
observación. Y que ella había hecho todo lo que podía. ¿Que
querría decir eso? Aparqué detrás de un coche blanco, con una
matrícula muy poco vista: 00000 SE. Entré en el Alanda y me fui
directamente a la recepcionista.
-¿Lysandro...?-intenté decir cuando
la recepcionista me interrumpió.
-Sala 210. Segunda planta, puerta 10.
Me dirigí al ascensor más cercano.
Pulsé el botón y esperé. Intenté tranquilizarme. Al abrirse las
puertas del ascensor, vi quién estaba dentro. Hatsu.
-¡Hatsu!-dije.
Entonces vi que en una camilla estaba
una de las amigas de mi hermano.
-Leight, ve con tu hermano. Allí hay
un chico, se llama Moisés. Dile que eres el hermano de Lys. Es amigo
mío.
-De acuerdo. Pero dime, ¿qué le ha
pasado a Lys? Nunca había estado en un hospital... Es más, jamás
había sufrido ninguna enfermedad.
-Leight, tengo que preguntarte una
cosa, ¿últimamente has sufrido alguna molestia en cualquier sitio?
-Sí, ¿por? He ido al médico, pero me
ha dicho que no era nada, que se me pasaría.
Vi que Hatsu le daba a un pequeño
botón que había en el ascensor.
-Derek, soy Hatsu. Hablo desde el
ascensor. Voy de camino a una operación. Me acabo de encontrar a un
chico que probablemente tenga GUILT. ¿Podrías ver si tiene y
operarlo tú en caso de que tenga? Gracias...-dijo en voz alta.
Al salir del ascensor, un chico alto,
tal vez de mi estatura, castaño, con los ojos marrones y algo
cansado, me llevó hasta una sala. Allí, me hicieron una prueba.
-Tiene.
-¿Dónde?
-En el pulmón. Ya son dos casos hoy.
-Bien. Chico, te tendremos que operar.
Ven conmigo.-dijo mientras me llevaba a una habitación vacía, donde
había una camisa.
-Ponte eso y échate en la camilla.
Avisa cuando estés listo.
Me puse aquella camisa, que solo me
ocultaba la parte de delante. La parte de detrás la dejaba
totalmente al descubierto. Me eché tal y como me había indicado
aquel chico y le avisé. Una chica bastante mona entró.
-¿Tú eres el chico?
-Eh... No sé... Supongo.
-Bien, esto te dolerá.
-¿Me podría decir como se llama?
-No. Llámeme dama de hierro. Por aquí
se me conoce con ese nombre.
-De acuerdo.-dije mientras dama de
hierro me inyectaba algo.- ¿Qué es... eso...?
-Anestesia.-fue lo último que escuché.
Narra Hatsu.
Después de abrir a mi amiga y ver que
tenía lo que nosotros habíamos previsto, el bichejo y yo nos
enzarzamos en una pelea, en la que estaba en juego la vida de mi
amiga. El bichejo seguía un patrón, por lo que era fácil.
-Ahora saca las cuchillas... y yo me
las cargo. Ahora le inyecto el suero y... voila! Ahora solo falta que
le quite el núcleo. Y ahora que se lo he quitado, reducir al mínimo
esa masa. Ahora se disuelve y... ¡ya está!
-Hatsu, no te entretengas, cierra.-me
dijo Angie, cansada.
-Sí.-dije mientras cogía hilo y aguja
y cosía.
Cuando terminé, vi que Angie salió
corriendo hacia otra sala de operaciones. Debía de estar muy
ocupada. Salí de la sala. Bajé y pregunté en que sala se estaban
operando a Castiel, Elizabeth y Moisés. Como nuestra recepcionista
era muy competente, no hizo falta más que sus nombres.
-Castiel, nº 2. Elizabeth, nº 4. Y
que yo vea no hay ningún Moisés...-dijo mirando fijamente la
pantalla del ordenador.
-Vale, gracias.
“Castiel y Eli ya se están operando.
Voy a volver con mis amigos.” Entonces, me acordé de Leight.
-Perdona que te moleste otra vez...
-No es molestia. ¿A quién buscas
ahora?
-Leight.
-Leight, Leight, Leight... ¡Aquí
está! Leight, nº 3. ¿Son amigos tuyos? Vamos, si puedo
preguntar...
-Sí, son amigos míos.-dije mientras
me marchaba a la sala 210, sala que yo había puesto a la disposición
de mis amigos. Subí por las escaleras.
-¿Estás ocupada? Mis pequeños han
vuelto...-dijo una voz misteriosa y siniestra.
Para cuando giré la cabeza, ya no
había nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario