miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 20


-Ya hemos llegado.-dije mientras bajaba.-¿Recordáis lo que debéis hacer?
-Sí.
-¡Síiiiiiii!-dijeron las tres a la vez.
-Bien. Moi, tú ve yendo, nosotras esperaremos a los chicos.
-De acuerdo.
Vi como Moi se marchaba. Y también vi como el coche de uno de ellos se abría y salían todos.
-Nos debes un par de explicaciones...
-¿Ahora o cuando estéis muertos? Ahora vamos, tenemos que darnos prisa. Castiel, coge a Hilay. Hilay, tú serás el primero. Eres el que peor está.
En ese momento, Dajan gritó de dolor.
-¡Ahh!
-¿Qué te pasa, Dajan?-preguntó Ken.- ¡Ahh!
En sus ropas se empezaron a notar manchas rojas oscuras. Corrí hasta el interior de Alanda.
-¡Angie! ¡Una nueva cepa está acosando a dos pacientes! ¡Debemos operarlos ya!
Angie y unas cuantas enfermeras, salieron con dos camillas y pusieron a Dajan y a Ken en ellas. Ellos se retorcían de dolor.
-¡Vosotros id con Moi! ¡Yo les tendré que operar!-les grité a mis amigos.
Entramos en el quirófano. Allí estaban Derek, Víctor, Angie y varias caras conocidas más.
-Hace tiempo que no nos vemos. Y me da pena que nos veamos en estas circunstancias. A operar.-dije mientras que la anestesista le sacaba la aguja de anestesia.
Narra Cami.
Entramos después de Hatsu, a lo justo para ver a Moi. Les indiqué a todos los demás que vinieran conmigo y me siguieron. Fuimos corriendo. Al final, lo alcanzamos.
-¡Moi!
-¿Cami? ¿Qué haces aquí? Deberías estar con Hatsu.
-Se ha tenido que ir a operar en cuanto ha llegado y nos ha dicho que nos vayamos contigo. Castiel, Hilay, este es Moisés. Moi, estos son Castiel e Hilay.
-Encantado, Moisés.
-Moi, por favor.
-De acuerdo.
Seguimos andando cuando una mujer de pelo largo y blanco le preguntó a una enfermera sobre Hatsu.
-¡Nosotros conocemos a Hatsu!-dije sin pensar.
Aquella mujer se giró hacia nosotros.
-¿Sois los chicos que dijo por el móvil que tenían Savatto, Pempti y Paraskevi?
-Eh... Creo que sí...-dije un poco cortada.
-¿Vais a haceros una prueba de quiral por si acaso?
-Sí.-dijo Hilay, que estaba subido en Castiel.
-Eh, chico, ¿por qué no andas tú solo?
-No... Puedo...-dijo intentado mover los labios.
La mujer abrió los ojos.
-Dámelo. Tiene Triti. Si no lo tratamos ahora mismo podría morir.
Castiel le dio Hilay a aquella mujer.
-¡Asistenta! ¡Tenemos un caso de Triti avanzado! ¡De prisa!-dijo mientras entraba en un quirófano vacío y comenzaba a operar.
Nosotros seguimos con Moi para hacernos la prueba esa para ver si estábamos enfermos.
-Hola, chicos. ¿Qué queréis?-dijo una enfermera.
-Venimos a hacernos una prueba de quiral. Creemos que tenemos la GUILT.
-Eso es imposible, la erradicaron dos de nuestros mejores cirujanos.
Un enfermero se acercó corriendo y le susurró algo, que le cambió la cara a la enfermera.
-Vale. Poneos aquí.
Nos pusimos donde la enfermera nos dijo. Y de pronto empezó a gritar.
-¡Grupo 1! ¡Con el pelirrojo! ¡Corazón! ¡Grupo 6! ¡Con la de la boina! ¡Corazón! ¡Grupo 5! ¡Con la morena! ¡Pulmón derecho! ¡Grupo 3! ¡Con la pelirroja! ¡Estómago! Y tú, chico, no tienes nada.
De repente, un grupo de hombres y mujeres me cogían y me llevaban a una habitación, separándome de todos mis amigos.
-Ponte esto, rápido.-me dijo una chica.
Yo me lo puse y acto seguido me quedé inconsciente.
Narra Hatsu.
Por fin había terminado de operar. Por los altavoces había escuchado que una vieja mía tenía que ir a la sala de operaciones a operar a un paciente con Triti avanzado. Suspiré. Sabía quién era. Fui hasta donde deberían estar los demás. Y cuando llegué, solo faltaba Cami.
-¿Dónde está Cami?-pregunté con el traje de cirujana y lleno de sangre puesto.
-Se tenía que cambiar, como ellos, pero por alguna razón, todavía no ha salido.-dijo Moi, que iba con su ropa normal.
-Seguramente se haya hecho un lío y ahora mismo esté amarrada.-dijo Castiel para aliviar la tensión.
-Dentro de poco os llevarán para operaros. Tranquilos, todo saldrá bien, los conozco lo suficiente.
Entonces, noté un mal presentimiento. Salí corriendo hacia donde debería estar cambiándose Cami y entré de golpetazo. Y allí estaba ella, tirada en el suelo. Le cogí el pulso. Lo tenía muy débil. Le inyecté antinflamatorio y subieron, pero solo un poco.
-¡¡Llamad a las enfermeras!! ¡¡Tenemos que operar a Cami ya!!-grité para que los demás se enteraran.
Narra Moi.
-¡¡Llamad a las enfermeras!! ¡¡Tenemos que operar a Cami ya!!
Vi como Castiel se mareaba y Eli le sostuvo. Yo salí al pasillo y grité a pleno pulmón.
-¡¡Hay una paciente a punto de morir!! ¡¡Hay que operarla ya!! ¡¡Está con Hatsu!!-grité al ver que Derek se acercaba por una esquina.
Al oír esto, Derek abrió los ojos y salió corriendo hacia donde estaba Hatsu, cogieron a Cami, que estaba inconsciente y se llevaron por los pasillos. Volví adentro. Vi que Eli y Castiel se iban a unas salas diferentes. No sabía qué hacer. Volví a salir y me encontré con la mujer otra vez.
-Eres el de antes, ¿verdad?
-Sí.-le contesté angustiado.
-Ven por aquí. Me acabo de cruzar con Hatsu y me ha pedido que te lleve con sus amigos, y me ha pedido también que te diga que estará algo ocupada, y que si despierta tanto un tal Lys como un tal Hilay, que le digas que todo ha salido bien y que deben descansar. Por último, me ha dicho que te diga que llames a Sanae para que venga ahora no, hace cinco minutos.
-Vale, de acuerdo, eso haré. ¿Cómo te llamas?-dije mientras entraba en una habitación.
-Eso ahora mismo no importa. Me tengo que ir. Si son amigos tuyos, vendrán aquí, tranquilo.-dijo mientras cerraba la puerta y se marchaba.
Narra Leight.
Esa llamada me ha dejado indispuesto. Lys... ¿de verdad estaba él, el chico más sano y que nunca había cogido una enfermedad, en el hospital? Y encima en el Alanda, en el que ingresan solo los casi incurables. Según Hatsu, solo estaba en observación. Y que ella había hecho todo lo que podía. ¿Que querría decir eso? Aparqué detrás de un coche blanco, con una matrícula muy poco vista: 00000 SE. Entré en el Alanda y me fui directamente a la recepcionista.
-¿Lysandro...?-intenté decir cuando la recepcionista me interrumpió.
-Sala 210. Segunda planta, puerta 10.
Me dirigí al ascensor más cercano. Pulsé el botón y esperé. Intenté tranquilizarme. Al abrirse las puertas del ascensor, vi quién estaba dentro. Hatsu.
-¡Hatsu!-dije.
Entonces vi que en una camilla estaba una de las amigas de mi hermano.
-Leight, ve con tu hermano. Allí hay un chico, se llama Moisés. Dile que eres el hermano de Lys. Es amigo mío.
-De acuerdo. Pero dime, ¿qué le ha pasado a Lys? Nunca había estado en un hospital... Es más, jamás había sufrido ninguna enfermedad.
-Leight, tengo que preguntarte una cosa, ¿últimamente has sufrido alguna molestia en cualquier sitio?
-Sí, ¿por? He ido al médico, pero me ha dicho que no era nada, que se me pasaría.
Vi que Hatsu le daba a un pequeño botón que había en el ascensor.
-Derek, soy Hatsu. Hablo desde el ascensor. Voy de camino a una operación. Me acabo de encontrar a un chico que probablemente tenga GUILT. ¿Podrías ver si tiene y operarlo tú en caso de que tenga? Gracias...-dijo en voz alta.
Al salir del ascensor, un chico alto, tal vez de mi estatura, castaño, con los ojos marrones y algo cansado, me llevó hasta una sala. Allí, me hicieron una prueba.
-Tiene.
-¿Dónde?
-En el pulmón. Ya son dos casos hoy.
-Bien. Chico, te tendremos que operar. Ven conmigo.-dijo mientras me llevaba a una habitación vacía, donde había una camisa.
-Ponte eso y échate en la camilla. Avisa cuando estés listo.
Me puse aquella camisa, que solo me ocultaba la parte de delante. La parte de detrás la dejaba totalmente al descubierto. Me eché tal y como me había indicado aquel chico y le avisé. Una chica bastante mona entró.
-¿Tú eres el chico?
-Eh... No sé... Supongo.
-Bien, esto te dolerá.
-¿Me podría decir como se llama?
-No. Llámeme dama de hierro. Por aquí se me conoce con ese nombre.
-De acuerdo.-dije mientras dama de hierro me inyectaba algo.- ¿Qué es... eso...?
-Anestesia.-fue lo último que escuché.
Narra Hatsu.
Después de abrir a mi amiga y ver que tenía lo que nosotros habíamos previsto, el bichejo y yo nos enzarzamos en una pelea, en la que estaba en juego la vida de mi amiga. El bichejo seguía un patrón, por lo que era fácil.
-Ahora saca las cuchillas... y yo me las cargo. Ahora le inyecto el suero y... voila! Ahora solo falta que le quite el núcleo. Y ahora que se lo he quitado, reducir al mínimo esa masa. Ahora se disuelve y... ¡ya está!
-Hatsu, no te entretengas, cierra.-me dijo Angie, cansada.
-Sí.-dije mientras cogía hilo y aguja y cosía.
Cuando terminé, vi que Angie salió corriendo hacia otra sala de operaciones. Debía de estar muy ocupada. Salí de la sala. Bajé y pregunté en que sala se estaban operando a Castiel, Elizabeth y Moisés. Como nuestra recepcionista era muy competente, no hizo falta más que sus nombres.
-Castiel, nº 2. Elizabeth, nº 4. Y que yo vea no hay ningún Moisés...-dijo mirando fijamente la pantalla del ordenador.
-Vale, gracias.
“Castiel y Eli ya se están operando. Voy a volver con mis amigos.” Entonces, me acordé de Leight.
-Perdona que te moleste otra vez...
-No es molestia. ¿A quién buscas ahora?
-Leight.
-Leight, Leight, Leight... ¡Aquí está! Leight, nº 3. ¿Son amigos tuyos? Vamos, si puedo preguntar...
-Sí, son amigos míos.-dije mientras me marchaba a la sala 210, sala que yo había puesto a la disposición de mis amigos. Subí por las escaleras.
-¿Estás ocupada? Mis pequeños han vuelto...-dijo una voz misteriosa y siniestra.
Para cuando giré la cabeza, ya no había nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario