miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 22


Narra Cami.
Me desperté en una sala blanca, con Castiel encima, mirándome. Me puse colorada y cogí ágil (como la gata que soy) la sábana hasta taparme la cara, que estaba roja.
-Hey, chicos, se ha despertado.-dijo Castiel.
-¿Ya? ¿Y no se ha asustado con tu careto encima?-dijo Moi sin intención de ofender.
-¡Eh! ¡Yo no tengo un careto! ¿Es que quieres pelea?
-¡No, no! ¡No quería ofenderte!-dijo Moi asustado.
-¡Castiel! ¡Niño malo! ¡No se grita al amigo de Hatsu!-dije saliendo de entre las sábanas y dándole una colleja, para después volverme a esconder.
-¡Renacuaja!-dijo mientras me hacía cosquillas.
Yo me reía y reía, cuando de pronto entró Hatsu en la habitación.
-Chicos, voy a estar ocupada. ¡Cami!-dijo al verme.- ¿Ya estás bien?
-Sí, me encuentro mucho mejor. Pero eso me lleva a la siguiente pregunta... ¿Cómo he llegado hasta aquí? No recuerdo nada desde que me puse este horrible camisón.
-Te desmayaste. Y te encontramos justo a tiempo. Un poco más y ahora no estarías aquí.
-¿Y quién me operó?
-Yo. Yo he sido la que te ha operado. A ti, a Lys, a Dajan y a Ken. Ellos todavía no han despertado. Y no sabemos durante cuánto tiempo estarán dormidos.-dijo mientras miraba los cuerpos de Dajan y Ken, dormidos.
De repente, Poks se echó al lado de Dajan y le miró. Se le escapó una pequeña lágrima.
-Por favor, por favor, por favor... No te vayas...-dijo mientras le daba un beso en los labios.
Al separarse ella de los labios de él, Dajan despertó, de bote pronto.
-¿Qué me ha...? ¿Dónde...?-dijo sin terminar ninguna frase.
-¡Dajan!-dijo Poks mientras se echaba encima de él.
-¿Poks?-dijo mientras le devolvía el abrazo.
Hatsu miraba atentamente a Poks, más bien a sus labios. “¿Por qué los mira tan fijamente?” me pregunté.
Narra Poks.
-Poks, ven conmigo. Chicos, quedaos con Ken. En cualquier momento puede despertar. Moi, explícale a Dajan todo, ¿de acuerdo?-le dijo.
-Claro. Os esperamos.-le contestó.
Seguí a Hatsu hasta una especie de laboratorio. Allí, me hizo sentarme en una camilla de metal, fría.
-Esto está muy frío.
-Quédate quieta.-me dijo secamente.
Se veía que Hatsu estaba concentrada con su trabajo, pues un chico, muy feo por cierto, se le acercó por detrás. De repente vi el reflejo de una luz sobre una superficie metálica.
-¡Hatsu! ¡Detrás de ti!-le grité.
Hatsu se volvió y paró el cuchillo con un bisturí. Luego, le hizo un corte en el corazón a aquel chico. Yo me quedé impresionada, Hatsu iba a matar a aquel chico.
-¡No lo mates!-dije mientras me ponía de pie.
-Te he dicho que no te movieras. No le voy a matar.-me dijo fría, dura y secamente.
-¿Qué te pasa? ¿Porqué eres tan fría conmigo de repente?-dije volviéndome a sentar.
-Esto no es un juego. Debo estar siempre alerta.-dijo mientras fijaba la mirada en el corazón de aquel chico, que se veía ampliamente.
-¡Víctor!
-¿Sí?-dijo saliendo un chico desde detrás de un estante.
-Ayúdame con Adam. Tiene algo conectado al corazón que no deja de producir GUILT. Creo que si logramos destruir esa cosa, podremos curar a todo el mundo sin ninguna intervención.-dijo Hatsu enfrascada con aquel aparato que no dejaba de echar bichitos asquerosos.
-Que no te toque ninguno.-dijo el chico pisando uno que casi me había alcanzado el pie.- Soy Víctor. Ten cuidado. No toques nada.
-S-Sí.-dije cortadísima.
-También va por ti, Hatsu.
-Sí, lo sé. Ahora ayúdame. Dame cinta aislante de diamante.
-¿Eso existe?
-Sí, la creé yo cuando aún era joven.-me contestó Víctor.- Aquí tienes.
Vi como Hatsu cerraba todas las salidas de aquella máquina. Luego, empezó a cortar con el bisturí por debajo. Cuando consiguió sacar ese aparato, la vista era desmotivadora. Solo había cables por allí y por allá, creando y fabricando aquellos bichos que salían. Hatsu cogió una jeringuilla y se la clavó al chico en el lado contrario al codo y después otra en la muñeca. Le sacó sangre y le pidió a Víctor que le sujetara al chico, que se resistía a que le hicieran nada.
-Víctor, ¿tenemos un corazón AB?
-Creo que sí, ¿por?
-Le vamos a hacer un trasplante. Así, no podrá crear más bichejos de estos. Lo destruiremos y podremos ya vivir sin GUILT.
-¿Y crees que solo escogí mi corazón? Todos los órganos están infectados con esto, e hice un pacto con el diablo, ¡no moriré nunca!-dijo mientras se reía como un loco.- Uy, mira, una chica nueva... ¿quién es? ¿una amiga tuya? ¿la que ha conseguido matar los efectos secundarios de mis nuevos hijos? ¿la que le ha quitado el coma a tu amigo?
-¿¡Están en coma!?
-Claro... ¿Qué esperabas?-dijo antes de dormirse por la anestesia que le había clavado.
-Prepara todos los órganos AB. Vamos a hacer una buena limpieza.
-Sí.
-Y prepara también una transfusión. Por si las moscas también se la lavaremos.
-De acuerdo.
-Iré llamando a Derek.
-Vale, pero date prisa, que este en cualquier momento se despierta.
-Sí. Poks, tú ve con los demás y dile que Ken está en coma. Avisa a alguna enfermera para que le vigile por si acaso.
-De acuerdo, Hatsu. Pero no te infectes.
-Soy inmune. Y tú también. Y todos los demás. Una vez que hemos pasado el GUILT, no lo volvemos a tener en la vida. Ni aunque nos lo inyecten.-dijo mientras veía que un bichejo de esos se colaba por el agujero de su pantalón (que se lo había puesto antes de llegar al hospital).
-Hatsu, antes de irte...
-No puedo, lo siento. ¡Luego me lo dices!-dijo cuando ya estaba bastante lejos.
Me sentí preocupada por mi amiga y fui con Víctor.
-Ví-Víctor...-dije totalmente cortadísima.
-¿Sí? Ah, eres la chica de antes. ¿Qué pasa?-dijo un poco enfadado por todas las órdenes que le había dado Hatsu.
-Eh... Verás, es que...
-¿Sí?
-He visto... que...
-¿Qué has visto?
-Un bichejo de esos que salían de la máquina esa...
-¿Un GUILT? ¿Qué pasa con él?
-Se ha colado en el pantalón de Hatsu y antes de que yo pudiera decírselo se ha ido.-dije agachando la cabeza y cerrando los ojos fuertemente.
-¿¡Qué!? ¡Tenemos que encontrarla!
-¿Qué le podría pasar?
-Esos bichejos no son GUILT, son el principio. ¡Son los que causan la muerte al cabo de unos días con GUILT! Si por algún casual se asusta y le pica, tendremos que darnos prisa para salvarla. Más quizá de la que tengamos.-dijo tan rápido que casi no le entendí.- ¡Deprisa!
Lo único que había entendido era la palabra “muerte”.
Narra Hatsu.
Desde hacía rato que me picaba la pierna, y el picor iba subiendo poco a poco, como si tuviera algún bicho. Pero no podía permitirme el ir tan lento, por lo que salí corriendo. Sentí un pinchazo en la pierna. Me dolió mucho, pero me aguanté. Seguí corriendo, hasta llegar a la sala de operaciones vacía. Allí estaba Derek, instantes antes operando.
-Derek, ¿qué tal vamos con los GUILT?
-Los de pueblo León están casi todos curados, y yo acabo de curar al último de GUILT que había aquí.
-Vale. Entonces encargémonos de Adam.
-Pero no sabemos donde está.
-Está sedado y esperando a que le hagamos una limpieza interior fantástica. Así que... ¿por qué no vamos antes de que se despierte?
-¿Le habéis capturado?-dijo sorprendido.
-Sí. Ya lo tenemos todo preparado, y me gustaría que nos encargáramos juntos.
-Vale, de acuerdo.-dijo mientras salíamos rápido de la sala.
-Sí.
Me empecé a sentir mareada y tenía mucha calor. Me miré las manos. Las tenía blancas. Y frías. Me toqué la cabeza con ellas y el dolor del picotazo aquel subió hacia mi corazón. Por cada sitio que pasaba, me hacía daño. Y cada vez más. Empecé a cojear por la pierna herida.
-Hatsu, ¿te encuentras bien?
Yo no escuchaba nada, solo sentía calor y dolor. De pronto, me caí al suelo, inconsciente.
Narra Derek.
-¡Hatsu!-grité agachando a su lado.
Ella no me contestaba. Coloqué mi mano sobre su frente y comprobé que estaba ardiendo. Supuse que sería que había enfermado de haber estado tanto tiempo sin descansar, de un lado para otro. La cogí en brazos. De pronto, me encontré con Víctor.
-¡Derek! ¡Vuelve al quirófano!-me gritó Víctor desde la distancia.
Yo, siguiendo mi intuición, volví rápidamente al quirófano. Víctor entró justo detrás de mí, seguida de una chica.
-¡Tienes que operarla!
-¿Qué?
-¡Va a morir si no la operas!-dijo la chica, nerviosa.
-¿Qué?-repetí yo- No entiendo nada.
-¡No debes entender nada! ¡Ábrele la pierna!
Yo lo hice, confiando en Víctor. Al hacerlo, lo comprendí todo. Adam.
-Me lo imaginaba. Menos mal que he preparado un sedante para esta bestia.
En la pierna abierta, caminando por el hueso pelado, había una especie de rinoceronte.
-¿Qué es eso?
-Es un principio de GUILT.
-¿¡Qué!? ¡Rápido! ¡Dame el sedante!-dije.
Al clavarle el sedante al rinoceronte aquel, que costó mucho por su duro caparazón, Hatsu empezó a respirar un poco mejor. Llevamos a Hatsu hasta una habitación vacía.
-A... mi... gos...-dijo Hatsu, que le costaba respirar un mundo.
En ese momento, un chico de pelo plateado y ojos uno de cada color entró en la habitación, y antes de que yo le pudiera parar, se puso de rodillas en el suelo y cogió la mano de Hatsu.
-Por favor, Hatsu, no te mueras... Eres lo que más me importa en este mundo... No te vayas de mi lado... Por favor doctor... No la deje morir.
-Ya es casi imposible curarla. Lo siento.
-¡Has dicho casi! ¡Todavía se puede hacer algo!
-Puedo conseguir que Hatsu viva unas cuantas horas más, pero no sobrevivirá.
-No... Eso no puede ser verdad...-dijo el chico.- Soy Lys, su novio. Por favor, haga algo...
-Lo siento...-respondí yo, tristemente.

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