Narra Cami.
Me desperté en una sala blanca, con
Castiel encima, mirándome. Me puse colorada y cogí ágil (como la
gata que soy) la sábana hasta taparme la cara, que estaba roja.
-Hey, chicos, se ha despertado.-dijo
Castiel.
-¿Ya? ¿Y no se ha asustado con tu
careto encima?-dijo Moi sin intención de ofender.
-¡Eh! ¡Yo no tengo un careto! ¿Es
que quieres pelea?
-¡No, no! ¡No quería ofenderte!-dijo
Moi asustado.
-¡Castiel! ¡Niño malo! ¡No se grita
al amigo de Hatsu!-dije saliendo de entre las sábanas y dándole una
colleja, para después volverme a esconder.
-¡Renacuaja!-dijo mientras me hacía
cosquillas.
Yo me reía y reía, cuando de pronto
entró Hatsu en la habitación.
-Chicos, voy a estar ocupada.
¡Cami!-dijo al verme.- ¿Ya estás bien?
-Sí, me encuentro mucho mejor. Pero
eso me lleva a la siguiente pregunta... ¿Cómo he llegado hasta
aquí? No recuerdo nada desde que me puse este horrible camisón.
-Te desmayaste. Y te encontramos justo
a tiempo. Un poco más y ahora no estarías aquí.
-¿Y quién me operó?
-Yo. Yo he sido la que te ha operado. A
ti, a Lys, a Dajan y a Ken. Ellos todavía no han despertado. Y no
sabemos durante cuánto tiempo estarán dormidos.-dijo mientras
miraba los cuerpos de Dajan y Ken, dormidos.
De repente, Poks se echó al lado de
Dajan y le miró. Se le escapó una pequeña lágrima.
-Por favor, por favor, por favor... No
te vayas...-dijo mientras le daba un beso en los labios.
Al separarse ella de los labios de él,
Dajan despertó, de bote pronto.
-¿Qué me ha...? ¿Dónde...?-dijo sin
terminar ninguna frase.
-¡Dajan!-dijo Poks mientras se echaba
encima de él.
-¿Poks?-dijo mientras le devolvía el
abrazo.
Hatsu miraba atentamente a Poks, más
bien a sus labios. “¿Por qué los mira tan fijamente?” me
pregunté.
Narra Poks.
-Poks, ven conmigo. Chicos, quedaos con
Ken. En cualquier momento puede despertar. Moi, explícale a Dajan
todo, ¿de acuerdo?-le dijo.
-Claro. Os esperamos.-le contestó.
Seguí a Hatsu hasta una especie de
laboratorio. Allí, me hizo sentarme en una camilla de metal, fría.
-Esto está muy frío.
-Quédate quieta.-me dijo secamente.
Se veía que Hatsu estaba concentrada
con su trabajo, pues un chico, muy feo por cierto, se le acercó por
detrás. De repente vi el reflejo de una luz sobre una superficie
metálica.
-¡Hatsu! ¡Detrás de ti!-le grité.
Hatsu se volvió y paró el cuchillo
con un bisturí. Luego, le hizo un corte en el corazón a aquel
chico. Yo me quedé impresionada, Hatsu iba a matar a aquel chico.
-¡No lo mates!-dije mientras me ponía
de pie.
-Te he dicho que no te movieras. No le
voy a matar.-me dijo fría, dura y secamente.
-¿Qué te pasa? ¿Porqué eres tan
fría conmigo de repente?-dije volviéndome a sentar.
-Esto no es un juego. Debo estar
siempre alerta.-dijo mientras fijaba la mirada en el corazón de
aquel chico, que se veía ampliamente.
-¡Víctor!
-¿Sí?-dijo saliendo un chico desde
detrás de un estante.
-Ayúdame con Adam. Tiene algo
conectado al corazón que no deja de producir GUILT. Creo que si
logramos destruir esa cosa, podremos curar a todo el mundo sin
ninguna intervención.-dijo Hatsu enfrascada con aquel aparato que no
dejaba de echar bichitos asquerosos.
-Que no te toque ninguno.-dijo el chico
pisando uno que casi me había alcanzado el pie.- Soy Víctor. Ten
cuidado. No toques nada.
-S-Sí.-dije cortadísima.
-También va por ti, Hatsu.
-Sí, lo sé. Ahora ayúdame. Dame
cinta aislante de diamante.
-¿Eso existe?
-Sí, la creé yo cuando aún era
joven.-me contestó Víctor.- Aquí tienes.
Vi como Hatsu cerraba todas las salidas
de aquella máquina. Luego, empezó a cortar con el bisturí por
debajo. Cuando consiguió sacar ese aparato, la vista era
desmotivadora. Solo había cables por allí y por allá, creando y
fabricando aquellos bichos que salían. Hatsu cogió una jeringuilla
y se la clavó al chico en el lado contrario al codo y después otra
en la muñeca. Le sacó sangre y le pidió a Víctor que le sujetara
al chico, que se resistía a que le hicieran nada.
-Víctor, ¿tenemos un corazón AB?
-Creo que sí, ¿por?
-Le vamos a hacer un trasplante. Así,
no podrá crear más bichejos de estos. Lo destruiremos y podremos ya
vivir sin GUILT.
-¿Y crees que solo escogí mi corazón?
Todos los órganos están infectados con esto, e hice un pacto con el
diablo, ¡no moriré nunca!-dijo mientras se reía como un loco.- Uy,
mira, una chica nueva... ¿quién es? ¿una amiga tuya? ¿la que ha
conseguido matar los efectos secundarios de mis nuevos hijos? ¿la
que le ha quitado el coma a tu amigo?
-¿¡Están en coma!?
-Claro... ¿Qué esperabas?-dijo antes
de dormirse por la anestesia que le había clavado.
-Prepara todos los órganos AB. Vamos a
hacer una buena limpieza.
-Sí.
-Y prepara también una transfusión.
Por si las moscas también se la lavaremos.
-De acuerdo.
-Iré llamando a Derek.
-Vale, pero date prisa, que este en
cualquier momento se despierta.
-Sí. Poks, tú ve con los demás y
dile que Ken está en coma. Avisa a alguna enfermera para que le
vigile por si acaso.
-De acuerdo, Hatsu. Pero no te
infectes.
-Soy inmune. Y tú también. Y todos
los demás. Una vez que hemos pasado el GUILT, no lo volvemos a
tener en la vida. Ni aunque nos lo inyecten.-dijo mientras veía que
un bichejo de esos se colaba por el agujero de su pantalón (que se
lo había puesto antes de llegar al hospital).
-Hatsu, antes de irte...
-No puedo, lo siento. ¡Luego me lo
dices!-dijo cuando ya estaba bastante lejos.
Me sentí preocupada por mi amiga y fui
con Víctor.
-Ví-Víctor...-dije totalmente
cortadísima.
-¿Sí? Ah, eres la chica de antes.
¿Qué pasa?-dijo un poco enfadado por todas las órdenes que le
había dado Hatsu.
-Eh... Verás, es que...
-¿Sí?
-He visto... que...
-¿Qué has visto?
-Un bichejo de esos que salían de la
máquina esa...
-¿Un GUILT? ¿Qué pasa con él?
-Se ha colado en el pantalón de Hatsu
y antes de que yo pudiera decírselo se ha ido.-dije agachando la
cabeza y cerrando los ojos fuertemente.
-¿¡Qué!? ¡Tenemos que encontrarla!
-¿Qué le podría pasar?
-Esos bichejos no son GUILT, son el
principio. ¡Son los que causan la muerte al cabo de unos días con
GUILT! Si por algún casual se asusta y le pica, tendremos que darnos
prisa para salvarla. Más quizá de la que tengamos.-dijo tan rápido
que casi no le entendí.- ¡Deprisa!
Lo único que había entendido era la
palabra “muerte”.
Narra Hatsu.
Desde hacía rato que me picaba la
pierna, y el picor iba subiendo poco a poco, como si tuviera algún
bicho. Pero no podía permitirme el ir tan lento, por lo que salí
corriendo. Sentí un pinchazo en la pierna. Me dolió mucho, pero me
aguanté. Seguí corriendo, hasta llegar a la sala de operaciones
vacía. Allí estaba Derek, instantes antes operando.
-Derek, ¿qué tal vamos con los GUILT?
-Los de pueblo León están casi todos
curados, y yo acabo de curar al último de GUILT que había aquí.
-Vale. Entonces encargémonos de Adam.
-Pero no sabemos donde está.
-Está sedado y esperando a que le
hagamos una limpieza interior fantástica. Así que... ¿por qué no
vamos antes de que se despierte?
-¿Le habéis capturado?-dijo
sorprendido.
-Sí. Ya lo tenemos todo preparado, y
me gustaría que nos encargáramos juntos.
-Vale, de acuerdo.-dijo mientras
salíamos rápido de la sala.
-Sí.
Me empecé a sentir mareada y tenía
mucha calor. Me miré las manos. Las tenía blancas. Y frías. Me
toqué la cabeza con ellas y el dolor del picotazo aquel subió hacia
mi corazón. Por cada sitio que pasaba, me hacía daño. Y cada vez
más. Empecé a cojear por la pierna herida.
-Hatsu, ¿te encuentras bien?
Yo no escuchaba nada, solo sentía
calor y dolor. De pronto, me caí al suelo, inconsciente.
Narra Derek.
-¡Hatsu!-grité agachando a su lado.
Ella no me contestaba. Coloqué mi mano
sobre su frente y comprobé que estaba ardiendo. Supuse que sería
que había enfermado de haber estado tanto tiempo sin descansar, de
un lado para otro. La cogí en brazos. De pronto, me encontré con
Víctor.
-¡Derek! ¡Vuelve al quirófano!-me
gritó Víctor desde la distancia.
Yo, siguiendo mi intuición, volví
rápidamente al quirófano. Víctor entró justo detrás de mí,
seguida de una chica.
-¡Tienes que operarla!
-¿Qué?
-¡Va a morir si no la operas!-dijo la
chica, nerviosa.
-¿Qué?-repetí yo- No entiendo nada.
-¡No debes entender nada! ¡Ábrele la
pierna!
Yo lo hice, confiando en Víctor. Al
hacerlo, lo comprendí todo. Adam.
-Me lo imaginaba. Menos mal que he
preparado un sedante para esta bestia.
En la pierna abierta, caminando por el
hueso pelado, había una especie de rinoceronte.
-¿Qué es eso?
-Es un principio de GUILT.
-¿¡Qué!? ¡Rápido! ¡Dame el
sedante!-dije.
Al clavarle el sedante al rinoceronte
aquel, que costó mucho por su duro caparazón, Hatsu empezó a
respirar un poco mejor. Llevamos a Hatsu hasta una habitación vacía.
-A... mi... gos...-dijo Hatsu, que le
costaba respirar un mundo.
En ese momento, un chico de pelo
plateado y ojos uno de cada color entró en la habitación, y antes
de que yo le pudiera parar, se puso de rodillas en el suelo y cogió
la mano de Hatsu.
-Por favor, Hatsu, no te mueras... Eres
lo que más me importa en este mundo... No te vayas de mi lado... Por
favor doctor... No la deje morir.
-Ya es casi imposible curarla. Lo
siento.
-¡Has dicho casi! ¡Todavía se puede
hacer algo!
-Puedo conseguir que Hatsu viva unas
cuantas horas más, pero no sobrevivirá.
-No... Eso no puede ser verdad...-dijo
el chico.- Soy Lys, su novio. Por favor, haga algo...
-Lo siento...-respondí yo,
tristemente.
nooooooooooooo D':
ResponderEliminar