Narra Derek.
-Lo siento...-respondí yo,
tristemente.
Un grupo de chicos y chicas entraron en
la habitación. Todos se pusieron alrededor de Hatsu. Miraron con
esperanza a Lys, y éste negó con la cabeza. Todos se echaron a
llorar excepto una chica morena, con orejas de gato y ojos morados.
-No podemos llorar ahora. Un día ella
me dijo que si moría joven, que quería morir con todos sus amigos
alrededor, entonando una canción. La que a nosotros nos
pareciese.-dijo la chica morena.
-Pero Cami, ¿es que no lo ves? Nuestra
amiga va a morir.
-¡Ya lo sé!-dijo gritando mientras
cerraba los ojos y un par de lágrimas recorrían su mejilla.-¡Ya lo
sé! Pero... quiero que su último deseo se cumpla...-dijo al ponerse
de rodillas y taparse la cara con sus manos.- Lo siento... Un día te
prometí que eso no ocurriría... Y no lo he cumplido...
-Todavía queda una posibilidad...-dije
yo, algo inseguro.
-¿Qué?-dijo Lys mientras todos me
miraban esperanzados.
-Su hermana. Una vez me dijo que tenía
una hermana que le quitaba la enfermedad que ella tuviese y la hacía
desaparecer. Yo no la creí. Pero es lo único que quiero creer
ahora.
-Eso es verdad.-dijo Lys, abatido.-
Pero la hermana está secuestrada, junto a su hermano.
-Her...ma...nos...-dijo Hatsu
respirando con dificultad.-Mis... her...ma...nos... ¡Mis
hermanos!-dijo justo antes de desaparecer.
Narra ****. (el nombre está censurado
hasta que lo diga en la historia. Entonces lo aclararé todo.)
La chica volvió a aparecer allí. Al
parecer, estaba muy enferma por algún virus, pero ella quería
salvar costase lo que costase a sus hermanos.
-Mis... her... ma... nos...
-Sí, sabemos que están secuestrados.
Pero por ahora están bien. Vuelve con los demás.-le dije yo.
-¡No!-saltó ella, incorporándose.-
Mis... hermanos...-dijo antes de volver a caer a la cama,
inconsciente.
-Pobre chica.-dijo ella.- ¿Por qué
no...?
-No podemos salvarla, Kana. Ella debe
formar su propia vida, y lo sabes. Cuando sea el momento apropiado,
ella descubrirá a Kai. Y entonces, descubrirá todo nuestro mundo.
Pero por ahora no.
-Lo sé... Pero, entonces... ¿la
devolvemos con sus amigos?
-No creo que sobreviva mucho. Será
mejor que le demos algo de Planta Curativa antes de enviarla de
nuevo. Así, por lo menos, podrá intentar llegar hasta sus hermanos.
Narra Derek.
-Ha... ¿desaparecido?
-Ya lo hizo una vez. Desapareció
delante de mis narices, y cuando volvió, estaba tan feliz.-dijo Lys,
preocupado.
-Debemos... salvar a... sus
hermanos...-dijo un chico con gafas de culo de botella.
-¡Ken!-dijo una chica pelirroja, la
misma que había estado cuando le abrí la pierna a Hatsu.- ¿Cómo
es posible que hayas despertado del coma?
-Es más fácil... salir la... segunda
vez...-dijo recuperando el aliento, pues había venido corriendo.
-¿Qué quieres decir con eso de la
segunda vez?-preguntó la chica de antes.
-Bueno, ya os lo explicaré luego.
Doctor, será mejor que nos presentemos. Yo soy Ken. Ella,-dijo
señalando a la chica de los ojos morados.- es Cami. La pelirroja es
Poks, y al que está abrazando es Dajan. El chico pelirrojo que está
superpreocupado por Hatsu es Castiel. Y aquel de allí es Moisés.
Moi para los amigos.
-Encantado, yo soy Derek. Soy un
antiguo compañero de trabajo de Hatsu.-dije.
En ese momento, Hatsu volvió a
aparecer, con una sonrisa en la cara y una planta algo rara en la
mano.
-¡Hatsu!
Narra Hatsu.
Había comido algo bastante raro y me
había puesto mejor. Es más todavía tenía algo de eso que me
habían dado. Miré a mis amigos. Todos ellos parecían sorprendidos.
Víctor estaba entrando cuando vio la planta que sostenía. Se
sorprendió durante un segundo, y casi llegué a creer que lo había
imaginado. Pero pregunté.
-¿De qué te sorprendes, Víctor?
-¿Yo? Yo no me he sorprendido de
nada.-dijo nervioso.
-Ocultas algo. ¡Dilo!-dije mientras me
comía la planta.
-No sería recomendable que te comieras
esa cosa, Hatsu. No sabemos qué es ni nada parecido...-dijo Derek.
-Estoy con Derek. Cuando estés a punto
de morir, come, pero no gastes la preciada planta que te han
regalado.
-¿Quiénes?
-No me digas que no los conoces. Tienes
esa planta. Deberías saber lo que es.
Miré la planta fijamente y algo en mí
sucedió. Recordé haberla visto en una especie de documental mental.
“La Planta Curativa posee el don de curar todas las enfermedades, y
solo es entregada por los... a los...” Al final de la transmisión
mental, fallaba y no escuché dos nombres, quizás los más
importantes.
-La Planta Curativa...
-Veo que no lo sabes, simplemente te lo
inyectaron. Pero cura las enfermedades, no los principios activos.
Eso como mucho podrá retenerlo un tiempo. El tiempo en que todos
vosotros,-dijo dirigiéndose a Derek y los demás.- vais a ir a
buscar a su hermana. Tranquilos, yo me quedaré con ella.-dijo para
calmarlos.
-Pero...-dijo Lys.
-Tranquilo, Lys.
-Pero debería ser yo el que se
quedara... Además, me debes algunas explicaciones...
-Te las responderé todas después.
Pero por favor, hazle caso. Él sabe lo que hace. Si dice que tienes
que ir, ve. Por favor.
-Pero... De acuerdo. Iré y salvaré a
tus hermanos.
-Y entonces serás mi héroe. Gracias.
Lys y los demás salieron de la
habitación, mientras que Víctor se acercaba a mí. Cuando Lys, que
había salido el último, cerró la puerta, Víctor me empezó a
hablar.
-Hatsu, tal vez tengas miedo de ellos,
y quieras saberlo todo sobre ellos, pero todavía no ha llegado el
momento.
-¿De quién hablas?
-No te han dicho sus nombres, ¿verdad?
Hace poco me dijeron que habría una nueva alumna. Así que eras tú,
¿eh?-dijo mientras se reía.
De pronto calló. Miró atentamente
hacia un lado y hacia otro. Aguzó la vista dirigida a la puerta.
Noté que Dulce estaba cerca, pero no a mi lado. ¿Cuándo se habría
ido? En ese momento, la puerta se abrió, pero muy poco. Vi que Dulce
entraba. Sonreí. Víctor miraba atentamente, pero jamás vería a
Dulce. Se acercó a mí. Víctor la seguía con la mirada.
-¿Qué haces tú aquí?-le preguntó
Víctor.
-¿¡La ves!?-pregunté, nerviosa.
-Claro que la veo. Dyan, sal. Dulce
está aquí.
Un gato negro de ojos azules, salió.
Yo no lo conocía, pero Dulce, al parecer, sí.
-Hola, Dulce. Qué de tiempo sin verte.
Al parecer no has cambiado nada.
-Tú tampoco has cambiado nada, Dyan.
¿Qué haces con este humano? Se supone que solo podemos ir con las
personas importantes.
-Así es, querida Dulce. Y este humano,
que se llama Víctor y que conoce a Hatsu, es importante.
-¿Có-cómo me conoces?-pregunté,
cautelosa.
-Como para no reconocer a la princesa
de la patria de Víctor.
-Espera, Hatsu, ¿me está diciendo que
tú eres la princesa?
-Yo... Tú... no deberías saberlo...
-Tranquila, no se lo diré a nadie.
Pero, ¿por qué no me lo dijiste? Yo estoy un poco más por debajo.
-¿Cómo? No te entiendo.
-Yo soy un conde. Pero le dejé las
cosas a mi hermano pequeño y mi hermano mediano se enfadó conmigo.
Y creó la secta de los Aniquiladores. Mi hermano es el jefe y lo
único que quiere es destruir a la familia real, y a mí.
-¿¡Tú hermano ha intentado matarme!?
-Supongo. Mi hermano es el jefe de los
Aniquiladores.
-Pues dile a tu hermano que suelte a
mis hermanos. Ella es la única que puede curarme.
-Será por eso por lo que la ha
secuestrado.
-Pero él no contaría conque el
principio activo de GUILT me atacaría, ¿no?
-No lo sé. Dyan, ven conmigo. Hatsu,
tranquila, no te pasará nada. Dulce estará contigo.-dijo mientras
iba hacia la puerta.
-¡Víctor!-exclamé cuando Víctor
cruzaba la puerta y me dejaba atrás.
Narra Carly.
Estaba observando a Hatsu. Era muy
aburrido, pero tenía que hacerlo. De pronto, se quedó sola. Llamé
a Richard.
-Richard. Hatsu está sola. Podéis
atacar.-dije mientras una sonrisa malévola cruzaba mi rostro.
Narra Hatsu.
Sentí que alguien me vigilaba. Y
también sentí que pronto lucharía. Me comí toda la Planta
Curativa y me preparé para el combate. Sin darme cuenta, y en menos
de tres segundos, me habían cogido por los brazos y por los pies. Y
vi que una sombra cogía a Dulce.
-¡Dulce! ¡Soltadme!
-Hatsu, veo que tienes amigos
poderosos.-dijo una voz que me resultaba familiar.
-¿Quién eres? ¡Sal de ahí y no te
escondas!
Vi a Carly salir, con Dulce en la mano.
Y me sorprendí mucho.
-¿Sabes? En verdad, Sol está muerta.
La maté yo. No dejaba de chivarse a madre y de darme la lata. Me
pregunto cómo es que tú todavía no has matado a Dulce. Te haré un
favor y lo haré por ti.
-¡No! ¡Suéltala! ¡No le hagas daño!
¡Haré todo lo que me pidas!-grité, desconsolada.
-¿Todo?
-Sí.-dije, resignada.
Agaché mi cabeza y de mis ojos cayeron
lágrimas, que rodaron por mis mejillas, pararon en mi barbilla y
cayeron como si ésta fuera una estalactita.
-Oh, pobre. No te pongas a llorar
hermana. A nuestros hermanos no les pasará nada.
-¿Qué te he hecho para que me
traiciones así?
-Esperar demasiado tiempo para
rescatarme. Vosotros me abandonasteis hace años y os olvidasteis de
mí.
-Eso no es verdad. Cada noche lloraba
por ti.
-¡Mentirosa! Te estuve observando y
jamás lloraste por mí.
-¿Ah, no?
-No, nunca. Y eso fue lo que más me
dolió.
-Yo, el día de mi cumpleaños, nada
más levantarme, lloraba por ti. Casi pasaba todo el día llorando
por ti. Y todas esas veces que jugábamos juntas, cuando me quedé
sola también echaba de menos esos momentos juntas y lloraba. ¿¡Y
me dices que jamás lloré por ti!?-grité, cada vez llorando con más
fuerza.
-Sí, lo digo. Pero olvidemos eso de
momento. ¿Sabes lo que te voy a pedir?
-No, no lo sé.-susurré, deseando que
todo aquello fuera un mal sueño.
-Primero, traeremos de vuelta a
nuestros hermanos. Y Suguro te curará. Luego, llamaremos a Lys y le
diremos que ellos han escapado y que vuelvan. Después de todo eso,
me reuniré contigo y te daré TODO lo que tienes que hacer a partir
de ahora, si no quieres ver ni a tu novio, ni a tus amigos, ni a
Dulce, ni a tus hermanos en peligro. Y por si acaso, me llevaré a
Dulce.
-Pero no le hagáis daño, por
favor...-supliqué, cada vez más entristecida.
-Si tú no haces nada que esté fuera
de lo que te digamos, no le haremos nada, tranquila.
-Enséñame la mano, por favor hermana.
-Carly para ti, y si lo que quieres
averiguar es si soy de los Aniquiladores, sí, lo soy.
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