Lo último que vi fue a Lys con los
ojos cerrados, soñando. Tal vez conmigo, tal vez con nuestro futuro
juntos. Al levantarme, tenía unos ojos brillantes mirándome, pero
no eran los de mi Lysicito.
-Buenos días.-dijo amablemente.
-B-Buenos días...-dije insegura.
-Soy Kay, creo que no nos conocemos,
¿cierto?
-¿Qué haces aquí?
-Bueno, yo soy... Ups, tu amigo
despierta. Luego nos vemos.
Giré la cabeza para mirar a Lys, y
cuando la volví para ver a Kay, ya no estaba. Lo recordaba de mi
sueño pero, ¿quién era él? Me transmitía confianza.
-¿Con quién estabas hablando?
-Con un mechón de tu pelo, que se ha
mudado.-dije mientras lo devolvía a su lugar de origen.
-Ahí quedas mejor, ¿no crees?-le dije
al mechón rebelde.
Lys sonrió, a lo que le siguió un
bello beso. Esa mañana no teníamos clase, pues se habían
suspendido por la fiesta.
-¿Qué te apetece para desayunar?
-Tus labios.-le contesté, sin pensar.
Cuando me di cuenta, aparté el rostro
y me sonrojé.
-Ya te lo dije anoche, estás hermosa
cuando te sonrojas...-dijo mientras me daba mi desayuno.- Bueno, pues
si me disculpas, yo iré a prepararte algo rico para desayunar. Tú
espera aquí, ¿de acuerdo?
Yo asentí levemente, sonrojada
todavía. Mientras él estaba cocinando abajo, yo fui a mi
habitación, cogí algo de ropa limpia y volví. Allí, me cambié.
Cuando llegó Lys, yo estaba sentada en el suelo con un libro,
leyendo. Era muy entretenido. Lys entró con unos gofres calentitos y
que olían muy bien. Llevaban mantequilla.
-¿Te gusta?-dijo mientras se sentaba
al lado mía.
-Sí, es muy entretenido. ¡Mmmm! ¡Que
rico huele! ¿Gofres? No los he probado nunca...
-Pues pruébalos, son los mejores del
mundo.
-¿En serio?
-Es lo que mejor se me da.
Cogí un poco con el tenedor y lo llevé
a mi boca. Era el bocado más rico que había probado.
-¡Mmmmmmmmmmmmmm! ¡Está riquísimo!
Lys se rió de mi reacción.
-Me alegro de que te guste.-dijo aún
con una sonrisa en los labios.
-Es normal que me gusten, están
buenísimos. Toma, un regalo por el desayuno tan rico que me has
preparado.-dije mientras me llevaba a la boca otro pedazo.
Aún con el pedazo de gofre en la boca,
me acerqué a él y le besé. En un descuido, pasé mi bocado dentro
de su boca y me separé.
-¿Te gustan los gofres al estilo
Hatsu?-dije entre risas al ver la cara de sorpresa que se le había
quedado.
Narra Lys.
La verdad es que no me había esperado
eso. Sin embargo, tras haber pasado por sus labios, por su lengua y
haber sido empapado por la saliva de mi chica, estaba aún más rico.
Puede parecer asqueroso, pero era verdad. Sus dulces labios le habían
inducido a un sueño profundo, la suave lengua le había mecido con
lentitud y la saliva le había refugiado del frío. Y todo ello
estaba dentro de mí. Sonreí al sentir un millón de sentimientos
hacia Hatsu, a cada cual más real, más intenso y más bello.
-Sí, son los mejores que he probado en
mi vida.-dije al terminar de tragar el dulce bocado.
Narra Hatsu.
Me sonrojé al ver la respuesta de Lys.
De pronto, me sentí culpable. Tantas cosas que le ocultaba y era mi
novio... Ya basta. Necesitaba contárselo todo. Dejarme de tonterías.
-Lys, debo contarte muchas cosas...
Jamás se las he contado a nadie, pero eres mi novio y creo que
deberías saberlo.
Sin embargo, Lys me acalló.
-Crees que debo saber, pero todos
tenemos nuestros pequeños secretos. Yo creo que tal vez deberías
guardártelos. Por ejemplo, no quiero saber quién era aquel chico.
-Él...
-No, no quiero saberlo. Tan solo,
guárdalo.
-Pero...
-No, tranquila. Ya verás como no hará
falta. Pero por ahora... ¿repetimos lo de anoche?
-¿Dormir?
-No, lo otro.
-Mmmmm... ¡No!-dije juguetona mientras
salía corriendo por la puerta.
Vi como Lys salía detrás de mí, pero
se paraba en el umbral de la puerta. Entonces, miré hacia delante y
choqué con Castiel, que llevaba a ÉL en la mano.
-Eh... ¿Q-Quién es ese...?-preguntó
Lys.
-¿No se lo has explicado?-me preguntó
Castiel.
-No ha querido saberlo. Pensé que daba
igual y que si él no quería saberlo no debería obligarlo...
-Lys, entra en la habitación. Tú
también, Hatsu.
-De acuerdo...-dije temiendo que ahora
sí debiera contárselo todo.
Cerré la puerta detrás de él. Vi
como Dulce se quedaba mirándome a mí y a Lys. Lys se sentó en la
cama y sostuvo su frente entre sus manos.
-L-Lys...
-Hatsu, ¿por qué Castiel ha hecho eso
con ese chico?
-Ha intentado varias veces matarnos,
además de que hubo una época que me estuvo acosando.
-¿D-De verdad?
-Sí, era él el que vino esta noche.
-Vale, supongo que sí que quiero saber
el secreto que ocultas con ese chico.
Me senté en el suelo, delante de él,
y le agarré las manos suavemente. Me miró y yo aparté la mirada.
Además de lo que le iba a contar, tenía las manos heladas.
-Supongo que lo que te tengo que
explicar sería más entendible con un ejemplo. Tienes las manos
heladas.
-Ya, al ver eso se me ha congelado la
sangre.
-Deja que te las caliente.-dije
mientras le soltaba las manos y las unía.
Pensé en una pequeña bola de fuego, y
fui abriendo las manos poco a poco, dejando ver la pequeña bola de
fuego.
-¿Cómo has...?
-Este es el ejemplo. Puedo hacer magia
aparte de coger o transmitir las enfermedades.
-Pero... eso es imposible...
-No lo es.-dijo entrando Castiel.- Yo
también puedo. Ese chico era un antiguo amigo mío.
-Un día me pilló mientras practicaba
un hechizo sencillo. Se me descontroló y mojé el suelo. Era la
levitación. Estaba levantando un vaso lleno de agua.
-Cuando la pilló, vino a mí y me lo
contó como si no lo supiera. Al ver que yo no me sorprendía,
dedució que yo también era capaz de hacerlo y empezó a odiarnos.
Se lo contó a todos, y además de que le tomaron por loco, acabamos
por mudarnos. Pero sin embargo, se volvió loco y nos persiguió.
-Entonces empezó a entrar en mi
habitación a escondidas, empezó a estudiar por su cuenta con mis
libros y cuando le descubrí...
-Empezó a martillearla con hechizos.
Entonces entré yo y la salvé por poco.
-Le llevaron al hospital e ingresó
allí. Luego, se marchó y... bueno, creo que eso ya lo sabes,
¿no?-dije con una sonrisa triste.
-¿Y él no volvió a por ti?-preguntó
Lys, que todavía no se lo creía.
-Sí. La noche que encontré que el
GUILT había vuelto, se acercó a mí. Pude darle esquinazo un poco,
pero ya conoce tu casa. Lo siento. Te he puesto en peligro y ni te lo
he dicho. Yo no merezco estar aquí...-dije mientras mis lágrimas
salían.
Me levanté del suelo sin ayuda y fui a
salir por el balcón cuando alguien me agarró de la mano.
-No te vayas. Yo no te he dejado
contarlo. Y aunque no me merezcas según tu juicio, te amo. Y no
quiero que sufras por mí ni por nada. Por favor, quédate.
En ese momento, vi como Cami y Eli
estaban en el mismo balcón, mirándome preocupadas.
-Déjame irme por favor. Estaré con
Cami y Eli un rato. Pero por favor.
Lys me miró y vio que necesitaba estar
con personas de mi mismo sexo, asintió apesadumbrado y me soltó. Yo
le besé una última vez antes de irme como despedida, para decirle
que no estaba disgustada. Me fui al balcón vigilando por siempre mi
balcón. Fui rápidamente al balcón donde estaban Cami y Eli.
-Chicas, ¿os he dejado demasiado
solas?
-Un poco. ¿Cómo estás? Sabemos lo
que te pasó en la pierna. ¿Estás bien? ¿Te puedes mover con
facilidad?
-Sí, tranquilas. Bueno, ¿qué os vais
a poner esta noche? Yo ya lo tengo. Bueno, lo tiene Lys, pero... en
fin. ¿Vosotras?
-Bueno, yo no tengo traje.
-Yo tampoco...
-¡Eso no puede ser! ¡Debéis tener
unos trajes para esta noche! Venid, le cogeré prestado unos vestidos
a Lys. Espero que no le importe.
-Mándale un mensaje. Así ya estarás
segura.-me dijo Eli.
-De acuerdo, Cami, ¿llamas a Poks para
que ayude a elegir?
-No puedo.
-¿Por?
-Nos dijo que se iba a una cita con
Dajan y que no le molestáramos si no era para nada importante.
-¡Pues vamos a enviarle un mensaje!
-¡Noooooooooo! ¿Y si se están
besando?-saltó Cami.
-Eso es demasiado rápido, deberíamos
pararle los pies. Aparte, yo soy quién mejor conoce a Dajan. ¡Voy a
enviarle un mensaje!
Cogí mi móvil. “Ni se te ocurra
besarla todavía, Dajan. Sé lo que pasa cuando haces eso. Y ella es
mi amiga. Hazlo y... x.X entendido??” le escribí en el mensaje.
Las chicas no me dejaron enviárselo, pero finalmente lo conseguí.
Volví a casa de Lys y solté mi diadema de gata, para que viera que
volvería. Salté de nuevo a casa de la gata loca y bajamos.
Narra Dajan.
Después de aquello, no podría hacer
nada más. Estábamos hablando sobre Hatsu cuando un mensaje me llegó
al móvil. Lo cogí un momento y vi el mensaje de nuestra princesita.
Solté una pequeña carcajada mal disimulada. “Demasiado tarde,
princesita...” pensé. Luego, vi como Poks me miraba, inquieta.
-¿Es algo de Lys sobre Hatsu?
-No, es Hatsu.
-¿¡Y qué dice!?-preguntó preocupada
Poks.
-Que no haga esto.-dije mientras volvía
a acercar mis labios a los suyos una segunda vez.
Al separarnos, vi el destello de que
alguna idea loca pasaba por la cabeza de mi chica.
-¿En qué piensas?
-En que deberíamos irnos a ver una
peli de terror.
Sonreí ante la propuesta de Poks y
acepté, levantándome de la silla y cogiendo a Poks de la mano,
dejando atrás el restaurante.
Narra Hatsu.
Mientras bajábamos, le envié un
mensaje a Lys. “Nos vamos de compras. Tenemos que buscar vestidos
para las chicas. ¿Te los puedo coger? XXX”. Enseguida me llegó la
respuesta. “Claro, pero dejadlo todo recogido, de acuerdo?? XXX
P.D.: Te quiero.” Sonreí al ver el mensaje, guardé el móvil y,
cogiendo los brazos de mis amigas, corrí hacia la tienda, sin que
éstas se lo esperaran.
-¡Nyaaaaaa! ¡Para Hatsu! ¡Nos
mataremos!-dijo Cami.
-¿¡Pero tú no estabas mala con la
pierna y no podías correr!?
No hay comentarios:
Publicar un comentario