miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 30


Lo último que vi fue a Lys con los ojos cerrados, soñando. Tal vez conmigo, tal vez con nuestro futuro juntos. Al levantarme, tenía unos ojos brillantes mirándome, pero no eran los de mi Lysicito.
-Buenos días.-dijo amablemente.
-B-Buenos días...-dije insegura.
-Soy Kay, creo que no nos conocemos, ¿cierto?
-¿Qué haces aquí?
-Bueno, yo soy... Ups, tu amigo despierta. Luego nos vemos.
Giré la cabeza para mirar a Lys, y cuando la volví para ver a Kay, ya no estaba. Lo recordaba de mi sueño pero, ¿quién era él? Me transmitía confianza.
-¿Con quién estabas hablando?
-Con un mechón de tu pelo, que se ha mudado.-dije mientras lo devolvía a su lugar de origen.
-Ahí quedas mejor, ¿no crees?-le dije al mechón rebelde.
Lys sonrió, a lo que le siguió un bello beso. Esa mañana no teníamos clase, pues se habían suspendido por la fiesta.
-¿Qué te apetece para desayunar?
-Tus labios.-le contesté, sin pensar.
Cuando me di cuenta, aparté el rostro y me sonrojé.
-Ya te lo dije anoche, estás hermosa cuando te sonrojas...-dijo mientras me daba mi desayuno.- Bueno, pues si me disculpas, yo iré a prepararte algo rico para desayunar. Tú espera aquí, ¿de acuerdo?
Yo asentí levemente, sonrojada todavía. Mientras él estaba cocinando abajo, yo fui a mi habitación, cogí algo de ropa limpia y volví. Allí, me cambié. Cuando llegó Lys, yo estaba sentada en el suelo con un libro, leyendo. Era muy entretenido. Lys entró con unos gofres calentitos y que olían muy bien. Llevaban mantequilla.
-¿Te gusta?-dijo mientras se sentaba al lado mía.
-Sí, es muy entretenido. ¡Mmmm! ¡Que rico huele! ¿Gofres? No los he probado nunca...
-Pues pruébalos, son los mejores del mundo.
-¿En serio?
-Es lo que mejor se me da.
Cogí un poco con el tenedor y lo llevé a mi boca. Era el bocado más rico que había probado.
-¡Mmmmmmmmmmmmmm! ¡Está riquísimo!
Lys se rió de mi reacción.
-Me alegro de que te guste.-dijo aún con una sonrisa en los labios.
-Es normal que me gusten, están buenísimos. Toma, un regalo por el desayuno tan rico que me has preparado.-dije mientras me llevaba a la boca otro pedazo.
Aún con el pedazo de gofre en la boca, me acerqué a él y le besé. En un descuido, pasé mi bocado dentro de su boca y me separé.
-¿Te gustan los gofres al estilo Hatsu?-dije entre risas al ver la cara de sorpresa que se le había quedado.
Narra Lys.
La verdad es que no me había esperado eso. Sin embargo, tras haber pasado por sus labios, por su lengua y haber sido empapado por la saliva de mi chica, estaba aún más rico. Puede parecer asqueroso, pero era verdad. Sus dulces labios le habían inducido a un sueño profundo, la suave lengua le había mecido con lentitud y la saliva le había refugiado del frío. Y todo ello estaba dentro de mí. Sonreí al sentir un millón de sentimientos hacia Hatsu, a cada cual más real, más intenso y más bello.
-Sí, son los mejores que he probado en mi vida.-dije al terminar de tragar el dulce bocado.
Narra Hatsu.
Me sonrojé al ver la respuesta de Lys. De pronto, me sentí culpable. Tantas cosas que le ocultaba y era mi novio... Ya basta. Necesitaba contárselo todo. Dejarme de tonterías.
-Lys, debo contarte muchas cosas... Jamás se las he contado a nadie, pero eres mi novio y creo que deberías saberlo.
Sin embargo, Lys me acalló.
-Crees que debo saber, pero todos tenemos nuestros pequeños secretos. Yo creo que tal vez deberías guardártelos. Por ejemplo, no quiero saber quién era aquel chico.
-Él...
-No, no quiero saberlo. Tan solo, guárdalo.
-Pero...
-No, tranquila. Ya verás como no hará falta. Pero por ahora... ¿repetimos lo de anoche?
-¿Dormir?
-No, lo otro.
-Mmmmm... ¡No!-dije juguetona mientras salía corriendo por la puerta.
Vi como Lys salía detrás de mí, pero se paraba en el umbral de la puerta. Entonces, miré hacia delante y choqué con Castiel, que llevaba a ÉL en la mano.
-Eh... ¿Q-Quién es ese...?-preguntó Lys.
-¿No se lo has explicado?-me preguntó Castiel.
-No ha querido saberlo. Pensé que daba igual y que si él no quería saberlo no debería obligarlo...
-Lys, entra en la habitación. Tú también, Hatsu.
-De acuerdo...-dije temiendo que ahora sí debiera contárselo todo.
Cerré la puerta detrás de él. Vi como Dulce se quedaba mirándome a mí y a Lys. Lys se sentó en la cama y sostuvo su frente entre sus manos.
-L-Lys...
-Hatsu, ¿por qué Castiel ha hecho eso con ese chico?
-Ha intentado varias veces matarnos, además de que hubo una época que me estuvo acosando.
-¿D-De verdad?
-Sí, era él el que vino esta noche.
-Vale, supongo que sí que quiero saber el secreto que ocultas con ese chico.
Me senté en el suelo, delante de él, y le agarré las manos suavemente. Me miró y yo aparté la mirada. Además de lo que le iba a contar, tenía las manos heladas.
-Supongo que lo que te tengo que explicar sería más entendible con un ejemplo. Tienes las manos heladas.
-Ya, al ver eso se me ha congelado la sangre.
-Deja que te las caliente.-dije mientras le soltaba las manos y las unía.
Pensé en una pequeña bola de fuego, y fui abriendo las manos poco a poco, dejando ver la pequeña bola de fuego.
-¿Cómo has...?
-Este es el ejemplo. Puedo hacer magia aparte de coger o transmitir las enfermedades.
-Pero... eso es imposible...
-No lo es.-dijo entrando Castiel.- Yo también puedo. Ese chico era un antiguo amigo mío.
-Un día me pilló mientras practicaba un hechizo sencillo. Se me descontroló y mojé el suelo. Era la levitación. Estaba levantando un vaso lleno de agua.
-Cuando la pilló, vino a mí y me lo contó como si no lo supiera. Al ver que yo no me sorprendía, dedució que yo también era capaz de hacerlo y empezó a odiarnos. Se lo contó a todos, y además de que le tomaron por loco, acabamos por mudarnos. Pero sin embargo, se volvió loco y nos persiguió.
-Entonces empezó a entrar en mi habitación a escondidas, empezó a estudiar por su cuenta con mis libros y cuando le descubrí...
-Empezó a martillearla con hechizos. Entonces entré yo y la salvé por poco.
-Le llevaron al hospital e ingresó allí. Luego, se marchó y... bueno, creo que eso ya lo sabes, ¿no?-dije con una sonrisa triste.
-¿Y él no volvió a por ti?-preguntó Lys, que todavía no se lo creía.
-Sí. La noche que encontré que el GUILT había vuelto, se acercó a mí. Pude darle esquinazo un poco, pero ya conoce tu casa. Lo siento. Te he puesto en peligro y ni te lo he dicho. Yo no merezco estar aquí...-dije mientras mis lágrimas salían.
Me levanté del suelo sin ayuda y fui a salir por el balcón cuando alguien me agarró de la mano.
-No te vayas. Yo no te he dejado contarlo. Y aunque no me merezcas según tu juicio, te amo. Y no quiero que sufras por mí ni por nada. Por favor, quédate.
En ese momento, vi como Cami y Eli estaban en el mismo balcón, mirándome preocupadas.
-Déjame irme por favor. Estaré con Cami y Eli un rato. Pero por favor.
Lys me miró y vio que necesitaba estar con personas de mi mismo sexo, asintió apesadumbrado y me soltó. Yo le besé una última vez antes de irme como despedida, para decirle que no estaba disgustada. Me fui al balcón vigilando por siempre mi balcón. Fui rápidamente al balcón donde estaban Cami y Eli.
-Chicas, ¿os he dejado demasiado solas?
-Un poco. ¿Cómo estás? Sabemos lo que te pasó en la pierna. ¿Estás bien? ¿Te puedes mover con facilidad?
-Sí, tranquilas. Bueno, ¿qué os vais a poner esta noche? Yo ya lo tengo. Bueno, lo tiene Lys, pero... en fin. ¿Vosotras?
-Bueno, yo no tengo traje.
-Yo tampoco...
-¡Eso no puede ser! ¡Debéis tener unos trajes para esta noche! Venid, le cogeré prestado unos vestidos a Lys. Espero que no le importe.
-Mándale un mensaje. Así ya estarás segura.-me dijo Eli.
-De acuerdo, Cami, ¿llamas a Poks para que ayude a elegir?
-No puedo.
-¿Por?
-Nos dijo que se iba a una cita con Dajan y que no le molestáramos si no era para nada importante.
-¡Pues vamos a enviarle un mensaje!
-¡Noooooooooo! ¿Y si se están besando?-saltó Cami.
-Eso es demasiado rápido, deberíamos pararle los pies. Aparte, yo soy quién mejor conoce a Dajan. ¡Voy a enviarle un mensaje!
Cogí mi móvil. “Ni se te ocurra besarla todavía, Dajan. Sé lo que pasa cuando haces eso. Y ella es mi amiga. Hazlo y... x.X entendido??” le escribí en el mensaje. Las chicas no me dejaron enviárselo, pero finalmente lo conseguí. Volví a casa de Lys y solté mi diadema de gata, para que viera que volvería. Salté de nuevo a casa de la gata loca y bajamos.
Narra Dajan.
Después de aquello, no podría hacer nada más. Estábamos hablando sobre Hatsu cuando un mensaje me llegó al móvil. Lo cogí un momento y vi el mensaje de nuestra princesita. Solté una pequeña carcajada mal disimulada. “Demasiado tarde, princesita...” pensé. Luego, vi como Poks me miraba, inquieta.
-¿Es algo de Lys sobre Hatsu?
-No, es Hatsu.
-¿¡Y qué dice!?-preguntó preocupada Poks.
-Que no haga esto.-dije mientras volvía a acercar mis labios a los suyos una segunda vez.
Al separarnos, vi el destello de que alguna idea loca pasaba por la cabeza de mi chica.
-¿En qué piensas?
-En que deberíamos irnos a ver una peli de terror.
Sonreí ante la propuesta de Poks y acepté, levantándome de la silla y cogiendo a Poks de la mano, dejando atrás el restaurante.
Narra Hatsu.
Mientras bajábamos, le envié un mensaje a Lys. “Nos vamos de compras. Tenemos que buscar vestidos para las chicas. ¿Te los puedo coger? XXX”. Enseguida me llegó la respuesta. “Claro, pero dejadlo todo recogido, de acuerdo?? XXX P.D.: Te quiero.” Sonreí al ver el mensaje, guardé el móvil y, cogiendo los brazos de mis amigas, corrí hacia la tienda, sin que éstas se lo esperaran.
-¡Nyaaaaaa! ¡Para Hatsu! ¡Nos mataremos!-dijo Cami.
-¿¡Pero tú no estabas mala con la pierna y no podías correr!?

No hay comentarios:

Publicar un comentario