Corrí con las chicas a la tienda de
los hermanos y entré.
-¿Ya hemos llegado?
-Sí, venid por aquí.-dije mientras
las guiaba hacia la parte de Lys.
Al abrir la puerta, las chicas se
quedaron maravilladas. Vieron todos los vestidos de princesa, y se
quedaron en el umbral de la puerta, asombradas. Yo empecé a coger
los vestido que me parecían mejor para ellas. Las empujé hacia los
probadores y les di los vestidos que creía conveniente. Al salir de
los probadores, vi a dos chicas que más que pueblerinas eran
princesas.
-¡Has acertado de lleno!-dijo Eli.
-Normal, me paso todo el día eligiendo
vestidos y demás...-dije con una sonrisa en la cara.
-Bien, veamos cuánto es... ¡Nyaaaa!
¡Son diez euros cada uno! Es muy caro...
-No os preocupéis, os hago un
descuento.-dijo Lys entrando por la puerta.
-¡Nyaaaaaaaaaa! ¡Te quiero Lys! ¡Eres
muy bueno!
Le miré, celosa, y me acerqué a Lys.
Lys me miró y sonrió. Me besó en la frente y me agarró por la
cintura.
-¡Ohhhhhhhh! ¡Nya, qué bonito! ¡Es
la pareja más perfecta que he visto! Tranquila, que no te quito a tu
príncipe azul.-dijo mostrando una amplia sonrisa.
-Ya, ya, tú tienes a tu príncipe
rojo...-dije mientras se me escapaba una pequeña risilla.
-¡Nyaaa! ¡Eso no se dice!-dijo
mientras empezaba a perseguirme.
-Ey, chicas, parad. Se os escucha desde
fuera.-dijo Leight entrando por la puerta.
-Sí, de acuerdo, lo siento. ¿Qué tal
con Rosa?
-¿Rosa? ¿Quién es Rosa?-preguntó
Eli curiosa.
-Es Rosalya, mi novia.
-¿Ah, tienes novia?-preguntó Cami.
-Sí, Cami, aquí la única que no
tiene novio eres tú.-dije mientras huía de ella.
Al final, Cami se tropezó y cayó
encima mía. Alguien cogió de los brazos a Cami y Lys me alzó por
los brazos también, quedándonos a unos centímetros de los labios
del otro. Me sonrojé y me aparté, haciendo como que me limpiaba.
Entonces miré a Cami y la vi en igual postura que yo con Lys,
exceptuando que el chico era Castiel.
-Por Dios, ¡iros a un hotel!-dijo Eli
al ver a Cami tan roja como el pelo de mi hermano.
-Tsk.-dijo Castiel mientras miraba a
Eli.
Soltó a Cami y se marchó, sonrojado.
Solo yo le vi.
-Cami, ve con él. Yo te pago el
vestido.
-¿D-De verdad? ¿Me pagas el vestido y
me dejas irme con Castiel?
-Tonta, tú le gustas, pero le da miedo
acercarse a ti. Teme ponerte en peligro. Así que, ¡corre tras él!
Cami asintió con una sonrisa y salió
corriendo detrás de Castiel.
Narra Cami.
-¡Castiel! ¡Espera!
-¿Qué quieres ahora, pesada?
-Yo... Me tengo que ir a casa... Y las
chicas habían decidido quedar después... Y mi hermana me dijo que
no volviera sola a casa... Entonces pensé... que tú, tal
vez...-dije poniéndome cada vez más nerviosa y moviendo las manos
detrás de mi espalda.
-¿Pensabas que tal vez yo te podría
llevar? No creo que mi moto vaya bien sin atascarse con ese vestido.
-¡Nyaaa! ¡Aún lo llevo puesto!
¿Podrías esperarme? ¡Ahora vuelvo!
“Lo he cagado todo, ahora se irá y
me dejará más tirada que el pan duro.”
-Claro, pero date prisa, que yo llevo.
-¡Sí!-dije corriendo a un bar que
estaba a nuestro lado.
-¡Buenas! ¿Qué le sirvo?-me preguntó
un dependiente con el pelo azul.
-¿Podría utilizar el baño para
cambiarme?
-Sí, por supuesto.
-¡Gracias!
Entré rápidamente al cuarto de baño.
Mientras me cambiaba no dejaba de pensar en el extraño dependiente
del pelo azul que me había atendido. “Deberíamos volver por aquí,
creo que sería un buen sitio para charlar” pensé mientras me
volvía a vestir con mi ropa. “Suerte que me la he traído”
pensé. Salí corriendo del baño.
-¡Muchísimas gracias!
-¡De nada! ¡Y vuelva otro día!-dijo
el dependiente moreno con una PSP entre las manos.
“Espera, ¿el dependiente no tenía
el pelo azul? ¿Y desde cuando llevaba la PSP encima?” me pregunté.
Ignoré mis pensamientos y salí.
-¡Nyaaa! ¡El sol me quema la cara!
-Venga, vamos, no tengo todo el día.
-Vale.
Seguí a Castiel hasta llegar a una
moto. Se montó.
-¿Subes o qué?
-Me da miedo...-dije algo asustada.
-Tú agárrate a mi cintura y ya verás
como no pasa nada.
Narra Hatsu.
-¿Por qué has venido? ¿No confías
en mí?-dije al darme cuenta de que no me había enviado ningún
mensaje antes de venir.
-Por que te echaba de menos.-dijo
mientras me besaba.
-Anda, ahora vamos a pagar los
vestidos, que creo que Eli tiene cosas que hacer.-dije separándome
de Lys.
-Se lo regalo si vienes conmigo.
-¿Adónde me llevarás?
-Chicos, no tengo todo el día.
-De acuerdo, acepto la oferta. Eli, ¿si
ves a Poks le preguntas que si tiene el vestido para esta noche?
-Claro, yo se lo pregunto. Bueno, me
voy. Adiós parejita.
-Sí, eso, vete con tu Hilay.-dije
mientras sonreía.
Nos quedamos Lys y yo solos. Me agarró
de una mano y salió corriendo hacia fuera. Yo salí corriendo detrás
de él. No sabía a dónde me llevaba hasta que lo vi.
-E-El parque de atracciones...
-Bueno, más bien el sitio donde lo
pondrán en abril. Ahora solo están las casetas desiertas. Pero ven,
te quiero enseñar otra cosa.-me dijo con una sonrisa.
Me llevó hacia un pequeño bosquecillo
que había detrás. Empecé a escuchar un riachuelo correr. Me detuve
en seco. No quería que lo viera, todavía no...
-¿Qué pasa? ¿Te encuentras mal?
-N-No...
-¿Entonces?
-¿Recuerdas el día que dije que me
habían pinchado en mi pecho?
-Sí, ¿por?
-Desde aquel día... Algo raro me ha
pasado...-dije bajando la mirada.
Noté como Lysandro me soltaba la mano.
Yo había cerrado los ojos y al abrirlos y alzar la vista al frente
no vi a Lys por ningún lado. Tan solo vi a Kay.
-Hola, ¿qué haces aquí?
-Mi amigo me ha traído.
-Ah, ¿el chico que dormía a tu lado?
-Sí, ¿y quién eres tú? Me lo fuiste
a decir cuando te marchaste.
-Tu amigo nos está observando. Ahora.
Te ha visto hablar conmigo.
-¿Y por qué no quieres conocerlo?-le
pregunté.-Lys, ven acércate, te quiero presentar a Kay-dije
girándome.
-¿Dónde está? ¿Con quién estabas
hablando?-preguntó confuso.
-Él no puede verme, Hatsu.
-¿Por qué no puede verte, Kay?
-¿Kay? ¿Qué Kay? ¿A quién no puedo
ver? Hatsu, por favor respóndeme...
-¿Eres mi imaginación, Kay?
-No. Tú... Tú eres la elegida. Si
quieres salvar tu mundo debes abandonarlo todo y venir conmigo. Si
no, te quedarás con todo y tu mundo se destruirá.
-¿Qué? Abandonarlo... ¿todo? ¿De
nuevo? ¿Cómo si me mudara?
-Hatsu... ¿Con quién hablas? Ven
conmigo por favor...-dijo Lys mientras me cogía la mano y me
apartaba de Kay.
-¡Espera! ¡No te vayas todavía,
Hatsu! ¡Confía en mí! ¡Los viste! ¡Viste a la mujer de blanco y
al hombre de negro! ¡Solo la gente elegida y especial puede verlos
siendo tan jóvenes!
-Espera Lys.-dije al recordar a
aquellas dos personas que iban completamente al contrario.- ¿La
mujer de blanco y el hombre de negro? Lys, Kay tiene información
sobre aquel pinchazo.
-¡Sin aquel pinchazo no podrías
haberme visto!
Lys seguía arrastrándome lejos de
Kay, y éste permanecía estático.
-¡Lys, detente! Kay tiene información
sobre los hombres con los que me encontraba cada vez que desaparecía.
¡LYS!-dije al ver que no me echaba cuenta.
Aparté el brazo de repente. Lys se
giró y me agarró los dos brazos, me miró con fijeza.
-No quiero que escuches a Kay, ¿me
entiendes? No quiero que te involucres en eso. No quiero, no quiero,
¡no quiero!-dijo alzando la mirada al cielo nublado. Iba a llover.
-Pero... ¿por qué?
-Supongo... que yo también debería
contártelo todo... Amanda, sal por favor.
-Sí, Lysandro.
-Kay, acércate. Sí puedo verte. Al
igual que tú puedes ver a Amanda, Hatsu.-me dijo mirándome con
angustia.
-Lysandro ¿qué...?
Lys me puso un dedo en los labios. Y
comenzó a relatar.
-Hace unos años, mi abuelo vivía.
Estaba sano y fuerte como un roble, y podía hacer muchas cosas, se
mantenía en forma. Un día, comenzó a hablar solo. Por supuesto
estaba hablando con Amanda, pero en aquel entonces nadie la veía. Le
empezamos a tratar como un loco, cosa de la que me arrepiento. Yo
tendría por aquel entonces unos... cinco años. Era joven. Y no
sabía lo que me decía mi abuelo antes de desaparecer.
Flashback de Lys.
-Lysandro mío, te contaré un secreto.
Tu abuelo no está loco, habla con una chica muy guapa con la que me
tengo que marchar. Voy a ser un héroe. Voy a salvar el mundo. Pero
nadie debe saberlo, ¿de acuerdo?
-Sí abuelo.
-¿Vamos, Amanda?
(-Sí, mientras antes nos marchemos,
antes podremos salvar el mundo. ¿Llevas todo lo necesario?)
-Sí, Amanda. Vámonos. Adiós,
Lysandrito. Y pórtate bien con mamá y con el hermano, ¿de acuerdo?
-Vaaaleee...
Vuelta al presente.
-¿No volvió?
-Murió, según Amanda. Años más
tarde se me apareció diciendo que no era lo suficientemente joven y
que debían probar conmigo, que debía salvar el mundo. Yo ya sabía
lo que le respondería: no. Y Amanda me dijo que no se marcharía
hasta que yo aceptara o se encontrara a otro. Que ahora te hayan
escogido a ti... No puede ser cierto. Por eso te alejaba de Kay. Pero
sería imposible.
-¿Salvarás el mundo?-me preguntó una
chica con el pelo aguamarina muy largo recogido en dos largas coletas
y muy seria.
La reconocí en cuanto la miré.
Era ella.
Era mi abuela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario