miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 31


Corrí con las chicas a la tienda de los hermanos y entré.
-¿Ya hemos llegado?
-Sí, venid por aquí.-dije mientras las guiaba hacia la parte de Lys.
Al abrir la puerta, las chicas se quedaron maravilladas. Vieron todos los vestidos de princesa, y se quedaron en el umbral de la puerta, asombradas. Yo empecé a coger los vestido que me parecían mejor para ellas. Las empujé hacia los probadores y les di los vestidos que creía conveniente. Al salir de los probadores, vi a dos chicas que más que pueblerinas eran princesas.
-¡Has acertado de lleno!-dijo Eli.
-Normal, me paso todo el día eligiendo vestidos y demás...-dije con una sonrisa en la cara.
-Bien, veamos cuánto es... ¡Nyaaaa! ¡Son diez euros cada uno! Es muy caro...
-No os preocupéis, os hago un descuento.-dijo Lys entrando por la puerta.
-¡Nyaaaaaaaaaa! ¡Te quiero Lys! ¡Eres muy bueno!
Le miré, celosa, y me acerqué a Lys. Lys me miró y sonrió. Me besó en la frente y me agarró por la cintura.
-¡Ohhhhhhhh! ¡Nya, qué bonito! ¡Es la pareja más perfecta que he visto! Tranquila, que no te quito a tu príncipe azul.-dijo mostrando una amplia sonrisa.
-Ya, ya, tú tienes a tu príncipe rojo...-dije mientras se me escapaba una pequeña risilla.
-¡Nyaaa! ¡Eso no se dice!-dijo mientras empezaba a perseguirme.
-Ey, chicas, parad. Se os escucha desde fuera.-dijo Leight entrando por la puerta.
-Sí, de acuerdo, lo siento. ¿Qué tal con Rosa?
-¿Rosa? ¿Quién es Rosa?-preguntó Eli curiosa.
-Es Rosalya, mi novia.
-¿Ah, tienes novia?-preguntó Cami.
-Sí, Cami, aquí la única que no tiene novio eres tú.-dije mientras huía de ella.
Al final, Cami se tropezó y cayó encima mía. Alguien cogió de los brazos a Cami y Lys me alzó por los brazos también, quedándonos a unos centímetros de los labios del otro. Me sonrojé y me aparté, haciendo como que me limpiaba. Entonces miré a Cami y la vi en igual postura que yo con Lys, exceptuando que el chico era Castiel.
-Por Dios, ¡iros a un hotel!-dijo Eli al ver a Cami tan roja como el pelo de mi hermano.
-Tsk.-dijo Castiel mientras miraba a Eli.
Soltó a Cami y se marchó, sonrojado. Solo yo le vi.
-Cami, ve con él. Yo te pago el vestido.
-¿D-De verdad? ¿Me pagas el vestido y me dejas irme con Castiel?
-Tonta, tú le gustas, pero le da miedo acercarse a ti. Teme ponerte en peligro. Así que, ¡corre tras él!
Cami asintió con una sonrisa y salió corriendo detrás de Castiel.
Narra Cami.
-¡Castiel! ¡Espera!
-¿Qué quieres ahora, pesada?
-Yo... Me tengo que ir a casa... Y las chicas habían decidido quedar después... Y mi hermana me dijo que no volviera sola a casa... Entonces pensé... que tú, tal vez...-dije poniéndome cada vez más nerviosa y moviendo las manos detrás de mi espalda.
-¿Pensabas que tal vez yo te podría llevar? No creo que mi moto vaya bien sin atascarse con ese vestido.
-¡Nyaaa! ¡Aún lo llevo puesto! ¿Podrías esperarme? ¡Ahora vuelvo!
“Lo he cagado todo, ahora se irá y me dejará más tirada que el pan duro.”
-Claro, pero date prisa, que yo llevo.
-¡Sí!-dije corriendo a un bar que estaba a nuestro lado.
-¡Buenas! ¿Qué le sirvo?-me preguntó un dependiente con el pelo azul.
-¿Podría utilizar el baño para cambiarme?
-Sí, por supuesto.
-¡Gracias!
Entré rápidamente al cuarto de baño. Mientras me cambiaba no dejaba de pensar en el extraño dependiente del pelo azul que me había atendido. “Deberíamos volver por aquí, creo que sería un buen sitio para charlar” pensé mientras me volvía a vestir con mi ropa. “Suerte que me la he traído” pensé. Salí corriendo del baño.
-¡Muchísimas gracias!
-¡De nada! ¡Y vuelva otro día!-dijo el dependiente moreno con una PSP entre las manos.
“Espera, ¿el dependiente no tenía el pelo azul? ¿Y desde cuando llevaba la PSP encima?” me pregunté. Ignoré mis pensamientos y salí.
-¡Nyaaa! ¡El sol me quema la cara!
-Venga, vamos, no tengo todo el día.
-Vale.
Seguí a Castiel hasta llegar a una moto. Se montó.
-¿Subes o qué?
-Me da miedo...-dije algo asustada.
-Tú agárrate a mi cintura y ya verás como no pasa nada.
Narra Hatsu.
-¿Por qué has venido? ¿No confías en mí?-dije al darme cuenta de que no me había enviado ningún mensaje antes de venir.
-Por que te echaba de menos.-dijo mientras me besaba.
-Anda, ahora vamos a pagar los vestidos, que creo que Eli tiene cosas que hacer.-dije separándome de Lys.
-Se lo regalo si vienes conmigo.
-¿Adónde me llevarás?
-Chicos, no tengo todo el día.
-De acuerdo, acepto la oferta. Eli, ¿si ves a Poks le preguntas que si tiene el vestido para esta noche?
-Claro, yo se lo pregunto. Bueno, me voy. Adiós parejita.
-Sí, eso, vete con tu Hilay.-dije mientras sonreía.
Nos quedamos Lys y yo solos. Me agarró de una mano y salió corriendo hacia fuera. Yo salí corriendo detrás de él. No sabía a dónde me llevaba hasta que lo vi.
-E-El parque de atracciones...
-Bueno, más bien el sitio donde lo pondrán en abril. Ahora solo están las casetas desiertas. Pero ven, te quiero enseñar otra cosa.-me dijo con una sonrisa.
Me llevó hacia un pequeño bosquecillo que había detrás. Empecé a escuchar un riachuelo correr. Me detuve en seco. No quería que lo viera, todavía no...
-¿Qué pasa? ¿Te encuentras mal?
-N-No...
-¿Entonces?
-¿Recuerdas el día que dije que me habían pinchado en mi pecho?
-Sí, ¿por?
-Desde aquel día... Algo raro me ha pasado...-dije bajando la mirada.
Noté como Lysandro me soltaba la mano. Yo había cerrado los ojos y al abrirlos y alzar la vista al frente no vi a Lys por ningún lado. Tan solo vi a Kay.
-Hola, ¿qué haces aquí?
-Mi amigo me ha traído.
-Ah, ¿el chico que dormía a tu lado?
-Sí, ¿y quién eres tú? Me lo fuiste a decir cuando te marchaste.
-Tu amigo nos está observando. Ahora. Te ha visto hablar conmigo.
-¿Y por qué no quieres conocerlo?-le pregunté.-Lys, ven acércate, te quiero presentar a Kay-dije girándome.
-¿Dónde está? ¿Con quién estabas hablando?-preguntó confuso.
-Él no puede verme, Hatsu.
-¿Por qué no puede verte, Kay?
-¿Kay? ¿Qué Kay? ¿A quién no puedo ver? Hatsu, por favor respóndeme...
-¿Eres mi imaginación, Kay?
-No. Tú... Tú eres la elegida. Si quieres salvar tu mundo debes abandonarlo todo y venir conmigo. Si no, te quedarás con todo y tu mundo se destruirá.
-¿Qué? Abandonarlo... ¿todo? ¿De nuevo? ¿Cómo si me mudara?
-Hatsu... ¿Con quién hablas? Ven conmigo por favor...-dijo Lys mientras me cogía la mano y me apartaba de Kay.
-¡Espera! ¡No te vayas todavía, Hatsu! ¡Confía en mí! ¡Los viste! ¡Viste a la mujer de blanco y al hombre de negro! ¡Solo la gente elegida y especial puede verlos siendo tan jóvenes!
-Espera Lys.-dije al recordar a aquellas dos personas que iban completamente al contrario.- ¿La mujer de blanco y el hombre de negro? Lys, Kay tiene información sobre aquel pinchazo.
-¡Sin aquel pinchazo no podrías haberme visto!
Lys seguía arrastrándome lejos de Kay, y éste permanecía estático.
-¡Lys, detente! Kay tiene información sobre los hombres con los que me encontraba cada vez que desaparecía. ¡LYS!-dije al ver que no me echaba cuenta.
Aparté el brazo de repente. Lys se giró y me agarró los dos brazos, me miró con fijeza.
-No quiero que escuches a Kay, ¿me entiendes? No quiero que te involucres en eso. No quiero, no quiero, ¡no quiero!-dijo alzando la mirada al cielo nublado. Iba a llover.
-Pero... ¿por qué?
-Supongo... que yo también debería contártelo todo... Amanda, sal por favor.
-Sí, Lysandro.
-Kay, acércate. Sí puedo verte. Al igual que tú puedes ver a Amanda, Hatsu.-me dijo mirándome con angustia.
-Lysandro ¿qué...?
Lys me puso un dedo en los labios. Y comenzó a relatar.
-Hace unos años, mi abuelo vivía. Estaba sano y fuerte como un roble, y podía hacer muchas cosas, se mantenía en forma. Un día, comenzó a hablar solo. Por supuesto estaba hablando con Amanda, pero en aquel entonces nadie la veía. Le empezamos a tratar como un loco, cosa de la que me arrepiento. Yo tendría por aquel entonces unos... cinco años. Era joven. Y no sabía lo que me decía mi abuelo antes de desaparecer.
Flashback de Lys.
-Lysandro mío, te contaré un secreto. Tu abuelo no está loco, habla con una chica muy guapa con la que me tengo que marchar. Voy a ser un héroe. Voy a salvar el mundo. Pero nadie debe saberlo, ¿de acuerdo?
-Sí abuelo.
-¿Vamos, Amanda?
(-Sí, mientras antes nos marchemos, antes podremos salvar el mundo. ¿Llevas todo lo necesario?)
-Sí, Amanda. Vámonos. Adiós, Lysandrito. Y pórtate bien con mamá y con el hermano, ¿de acuerdo?
-Vaaaleee...
Vuelta al presente.
-¿No volvió?
-Murió, según Amanda. Años más tarde se me apareció diciendo que no era lo suficientemente joven y que debían probar conmigo, que debía salvar el mundo. Yo ya sabía lo que le respondería: no. Y Amanda me dijo que no se marcharía hasta que yo aceptara o se encontrara a otro. Que ahora te hayan escogido a ti... No puede ser cierto. Por eso te alejaba de Kay. Pero sería imposible.
-¿Salvarás el mundo?-me preguntó una chica con el pelo aguamarina muy largo recogido en dos largas coletas y muy seria.
La reconocí en cuanto la miré.
Era ella.
Era mi abuela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario