jueves, 4 de abril de 2013

Capítulo 2


Comentario del capítulo
Hola de nuevo, chic@s. ¿Cómo va la lectura? ¿Os gustó? Hatsu se reencontró con Cami, su amiga de la infancia. Y conoció a la directora y a Nathaniel. Aunque claro, por otro lado, también conocieron a Castiel, aquel chico que la hizo llorar y salir corriendo.

Capítulo 2
Acompañé a Cami para que ella también se matriculara, por lo que la directora me vio dos veces el mismo día. Era un viernes por la mañana, y estaban empezando las clases. Por suerte, aquellos dos ya se habían ido. Cogimos la matrícula. Fuimos hacia el fotógrafo. Estaba cerrado. Esa tarde la abrirían, y Cami y yo decidimos quedar en la tienda de ropa, iríamos de compras justo después. Entré en mi casa con la matrícula. Saludé a mis padres y subí a mi habitación. Abrí el sobre y empecé a rellenar:
Nombre: Hatsune.
Apellidos: Miku Kagamine.
Nombre del padre: Kiato.
Apellidos del padre: Miku Luka.
Nombre de la madre: Megurine.
Apellidos de la madre: Kagamine Spica.
Número de teléfono: *********
Email: No tenemos.
Y bla, bla, bla. Un montón de rollos más. Entonces encontré: “Detalles”
Detalles: Seguro que les suena el nombre de mis padres y sus apellidos. Si saben quiénes son, por favor, no se lo digan. Trátenme con naturalidad, como cualquier alumna. No quiero ser especial.
Bajé de mi habitación. Mis padres estaban todavía allí, en el salón, sentados en la mesa ocupándose de las cosas de palacio.
-Padre, madre, voy a ir a hacerme una foto para la matrícula.
-De acuerdo, hija. ¿Has hecho ya algún amigo?
-Bueno, no se puede considerar como amigo, pero he conocido a un chico. Se llama Nathaniel.
-¿Alguien más?
-Bueno, también me he encontrado con Cami. Ha sido una sorpresa grata. Hemos quedado para ir a hacernos una foto cada una, ella también se acaba de mudar.
-Bueno, pues ve y hazte la foto. Toma.-dijo mi madre tendiéndome un billete de diez euros.- Si después queréis ir un rato al centro comercial avisa.
-De acuerdo, madre. Hasta luego.
Salí de casa. Iba vestida como de costumbre, con mis vestidos grandes, como solía vestir antes. Quería estar guapa para la foto. Llegué a la tienda de ropa un poco tarde.
-¡Camii!
-¡Hatsuu!
-Siento haber llegado tarde, me estaba preparando.
-Como siempre ¿no?
-Hombre, Cami... Yo no cambiaré nunca.
-Y como siempre, el que nos haga la foto se quedará extrañado.
-Bueno, ¿y qué? Yo soy así, y a quien no le guste que no mire.
-¡Di que sí!-dijo Cami mientras reíamos.
Fuimos hasta la tienda. Estaba vacío excepto por un chico de pelo plateado con puntas negras y ojos bicolor. Un ojo verde intenso y otro dorado. Solo le vi hasta un poco más alto que la cintura, pero iba vestido como un duque. Me quedé prendida directamente de él nada más verlo.
-Ho-Hola. Venimos a hacernos una fo-foto.-dije tímidamente.
El chico me miró de arriba a abajo, sorprendido. Cami nos miró a los dos, alternativamente. Sonrió pícaramente y me susurró:
-Hatsu se ha enamorado, Hatsu se ha enamorado...
Le miré con una mirada fulminante, que la hizo callar de pronto. Pero una sonrisa apareció en su rostro.
-Cla-Claro, pa-pasad por aquí.-dijo tartamudeando el chico peliplata.
Nos hizo pasar a una sala donde había una cámara con trípode y un fondo blanco.
-Bu-Bueno, ¿pa-para qué es la foto?
-Es para la matrícula del instituto.-dijo Cami alegremente.
-Ya veo... ¿sois nuevas?-preguntó el chico peliplata dirigiéndose a Cami.
-Sí, somos nuevas y vamos a ir al Sweet Amoris.
-Ah, en ese caso nos veremos más de una vez. Yo también voy a ese instituto. Es por eso por lo que por las mañanas está cerrado. Soy Lysandro.
-Encantada Lysandro.
-Bueno, sentaos.-dijo Lysandro.
-Sí-Sí.-dije otra vez tímidamente.
Me senté en un taburete. Puse mi mejor sonrisa y Lysandro me hizo la foto.
-Sales preciosa. ¿Te... Te importaría si me quedo una copia?
Ante este comentario me sonrojé, aunque asentí levemente.
-Cla-Claro. Ahora tú, Cami.
-¡Sí!-dijo la loca de mi amiga.
Se sentó delante de la cámara y puso su mejor sonrisa, al igual que yo. Cuando terminamos de hacernos la foto, Cami invitó a Lysandro a un batido, ya que íbamos al centro comercial.
-Claro, ¿por qué no?
-¡Genial!-dijo Cami.
Nos encaminamos al centro comercial. Cuando estuvimos delante de una tienda de ropa, casualmente la misma en la que habíamos quedado, me quedé mirando el escaparate. Lysandro y Cami me vieron y empezaron a reírse.
-¿Qué te pasa?
-¡Ese vestido me encanta!-dije emocionadísima. Era un vestido rosa oscuro, con varios lazos y volantes. Llevaba las tirantas debajo justo de los hombros, dejándolos al descubierto.- Por cierto, no te he dicho mi nombre, ¿verdad?-dije todavía mirando el vestido.
-¿Le hablas al vestido o a mí?-dijo Lysandro un tanto extrañado.
-Déjala, Hatsu es así de tonta.
-¡Oye! ¡Que te sigo escuchando!-dije apartando la mirada de aquel precioso vestido.
-Bueno, si quieres te lo regalo, Hatsu.-dijo Lysandro.
-¿Có-Cómo?-dije poniéndome muy nerviosa.-¡No hace falta, en-en serio!
-No, no te lo voy a comprar. Mi hermano es el dueño de esta tienda. Creo que te lo podría regalar. O mejor aún...-dijo mirándome de arriba a abajo de nuevo.-Ven, acompáñame.
-¿A dónde vamos?-dije mientras Lysandro me cogía de la mano. Tiré bruscamente de ella, lo que extrañó un tanto a Lysandro. Aquel tacto... Aquella mano me sonaba de algo, yo ya la había tocado antes, lo sabía.-Lo-Lo siento. No... No suelen cogerme la mano. Hace mucho tiempo que no me la cogían. Hace tanto... que no me cogen de la mano...
-¿Hace cuánto?-me preguntó mientras entrábamos en la tienda de ropa.
-Bueno... Desde mi octavo cumpleaños. Pero... no me gusta recordarlo.
-Bueno, no tienes porqué recordarlo. Ven conmigo. Cami, quédate aquí. Vas a ver a Hatsu más guapa de lo que es.
Ante este nuevo comentario me volví a sonrojar. Le seguí. Me llevó hasta el almacén, aunque yo estaba algo nerviosa.
-¿Seguro que tu hermano te deja venir aquí?
-Sí, seguro que sí.
-¿Conmigo?
-Claro, ¿por qué no me iba dejar tomarte las medidas para hacerte el mejor vestido que puedas encontrar?
-Espera... ¿¡me vas a hacer un vestido!?
-Bueno, si tú quieres sí...-dijo algo azorado.
-Bu-Bueno, por mí vale, pero... No sé...
-Tranquila, estarás preciosa con él.
-Ya, pero Cami estará envidiosa. Seguro.
-Bueno, pues le hago otro a ella, ¿no?
-Claro.-dije sonriendo un poco más contenta.
-Bueno, ponte ahí.
Me puse donde me había dicho Lysandro. Lysandro me hizo una seña para indicarme que levantara los brazos, por lo que hice lo propio. Me tomó medidas de la cintura y de los brazos.
-Ehh... Me da vergüenza preguntártelo pero... ¿podrías tomar medidas de... ejem...?-dijo algo cortado.
-Cla-Claro. Da-Dame.
Me tomé medida de mi pecho y se la di.
-Vale, de acuerdo. Empezaré ya mismo a hacértelo. Por ahora, ponte ese otro. Creo que te irá bien.
Lysandro me señaló un vestido rosa claro, con muchos vuelos, casi todos de colores cada vez más claros, pero sin llegar al blanco. Era precioso. También me enamoré de aquel vestido. Los vestidos que habían allí me habían enamorado, aunque los de fuera del almacén no tanto.
-¿Por qué los vestidos de aquí son tan diferentes de los de fuera?
-Los de aquí son hechos por mí, los de fuera son hechos por Leight, mi hermano.
-Pues a mí me gustan más los de aquí.
-Ya lo he notado.
-¿Y el de fuera es de tu hermano?
-No, también es mío.
-Pues son de mi estilo, la verdad. ¿Los vendes?
-Sí. Pero poca gente se fija en el de fuera, y si alguien se fija y le pregunta a mi hermano le indica que entre aquí.
-¿Tienes alguno de nueve euros?
-Sí, tengo un par, ¿quieres verlos?
-¡Sí, me encantaría!
Salí del almacén para que Cami entrara, pero no me di cuenta de que tenía el vestido rosa ya puesto y cuando Cami me vio casi se cayó de lo guapa que estaba.
-¡Cami!-dije mientras salía corriendo a cogerla.
-No, ya estoy mejor.-dijo mientras se levantaba rápidamente.- Es que me he impresionado de lo guapa que estás.
Me miré de arriba a abajo y entonces me di cuenta. Volvimos a entrar y vi a Lysandro con dos vestidos preciosos.
-Como veo que serás mi única cliente, te dejo los dos por los nueve euros que me dijiste.
-¡Vendidos! Pero... ¿son de mi talla?
-Sí. Al tomarte las medidas para hacerte el vestido pues...
-¡Espera!-interrumpió Cami.- ¿Le vas a hacer un vestido?
-Sí, ¿por qué? ¿Quieres que te haga uno a ti también?
-¡Me encantaría! Pero primero haz el de esta y luego me haces el mío, ¿vale?
-Claro.
-¿Me los podrías dejar? ¡Quiero probármelos!-dije emocionadísima.
-Claro, toma.
Me metí en el probador con los dos vestidos. Me puse el primero. Era un vestido largo y blanco, parecía como un vestido de novia pero sin serlo. Tenía un escote de palabra de honor y las mangas me pasaban por debajo de los hombros. Con una de las pulseras que llevaba, me hice una coleta baja y me la puse hacia un lado. La coleta baja me llegaba por la cintura, pero simplemente estaba preciosa. Salí. Lysandro y Cami me estaban esperando fuera. Lysandro se puso un poco colorado y Cami me hizo una foto con el móvil.
-Estás...-empezó Lysandro.
-¡Estás preciosa! ¡Pareces una princesa de verdad!
Me puse bastante nerviosa. Cami sabía que era princesa, pero que cualquier persona me dijera que “parecía” una princesa me ponía MUY nerviosa.
-¡No digas tonterías!-le dije a Cami con una mirada fulminante que intenté que Lysandro no viera.
-¿Pasa algo?-mierda, se ha dado cuenta.
-No-No pasa nada...-dije muy nerviosa.

1 comentario:

  1. *Cami entra like a boss* xD Nyaa~ Te ha quedado genial el blog >w< OMG los principios del fic... :'D Que nostalgia... recuerdo que estaba como loca cuando lo leia, y mas cuando aparecia yo xD LOL no xD

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